Columnistas

Cuentos de alemanes y judíos
Autor: Mariluz Uribe
29 de Julio de 2013


Un cuentico personal como para contar: Estando para graduarme en Psicología en la Javeriana, buscaba un tema para la tesis

Un cuentico personal como para contar: Estando  para graduarme en Psicología en la Javeriana, buscaba un tema para la tesis, cuando hablando con uno de los profesores de Psiquiatría en Sibaté, -casa de locos que todos deben conocer, por si se les ofrece-, planeé hacer mi tesis sobre cómo se sentían los judíos  en una Universidad católica. No quiero recordar quién estaba de decano en ese entonces,  pero no aceptó la idea, yo iba a hacer la encuesta y a buscar documentación y el Profesor y Psiquiatra, la iba a dirigir. 


Claro que yo traía una  famita regular allá en la U. pues mi compañero de estudios era un alemán, y un día nos  llegó el cuento -por boca de un compañero que ya era cura- de que nos iban a echar porque estábamos “tramando un plan internacional para derrocar la Universidad”.  El compañero cura muy querido nos dijo que fuéramos a aclarar eso con el cura español que lo había difundido y que luego fuéramos a la Decanatura.  Muy sorprendidos y confundidos mi compañero y yo comenzamos a subir hacia la oficina del español, cuando de pronto nos detuvimos en la mitad del camino, nos miramos  y nos dijimos casi arrebatándonos las palabras: -“Nosotros no tenemos que ir a aclarar nada, porque no somos culpables de nada, solo de estudiar hasta la última  gota,  ¿y qué ganaríamos ‘derrocando’  la Universidad?”  Así que nos devolvimos para la cafetería.  Estuvimos unos días en suspenso, cuando ¡oh solidaridad! Nos salvó el jesuita paisa , que era el  vicedecano para estudiantes.


Y ahora viene el revés de la medalla. Estando una vez este compañero alemán en mi casa invité a un genial Profesor judío  que acababa de escribir un libro de Biología donde explicaba por ej. que cuando los mosquitos, zancudos, se sentían viejos, enfermos e incapacitados,  se suicidaban quemándose en los bombillos!!!  Cuando el Profesor judío se fue, le comenté a mi amigo: “¿No te pareció genial el doctor?” Y él me contestó: “Sí, pero es judío”. 


Y esto es parte de la historia universal que una gran mayoría ignora: A los que nacieron después de 1945 que fue cuando término la Segunda Guerra Mundial  que ganaron ingleses, franceses y estadinenses, y  que Alemania perdió con sus aliados Italia y Japón;  a esos niños nacidos en la Post guerra, no les enseñaron que en su país había habido una guerra que habían perdido y en la que había habido campos de  concentración, habían matado cerca de un millón de judíos , y muchos católicos y gitanos... (Aquí también tendremos que esconder mucha historia).


Durante esa guerra 1939-1945 mi madre se escribía con una amiga alemana, Mally Wiecker Jeckell y le enviaba café, éste le llegaba y ella era por lo tanto la rica de la ciudad. Los alemanes buenos amantes...  del café habían inventado un reemplazo, ERSATZ, pero  no se comparaba con el cafecito nuestro cogido a mano por las chapoleras. Por cierto, me contaba mi madre, que cuando el bombardeo a Berlín, Mally tuvo que salir corriendo con su marido y tuvo su bebé sobre la nieve. Después se construyó el muro y las familias quedaron dislocadas.


En la Medellín  de entonces se habló mucho de esa  guerra, pues antes, en y después  llegaron poloneses,  judíos y alemanes  (estos  cofundadores de  las tres primeras empresas aéreas: Saco, Scadta, Umca, del Banco Alemán-antioqueño - hoy Corpbanca!- y no sé qué más). Muchos se cambiaron los  apellidos, se casaron con paisas  y hablaron buen español. Entonces se economizaba  en llantas, gasolina y en medias de seda o nylon.  Las piernas se maquillaban con “base”.


Vinieron las vitaminas, el plástico, lo sintético, y otros inventos “gringos” que salían de las fábricas manejadas por mujeres en overol  (over-all) pues  los hombres jóvenes estaban en la guerra. Desde esa post guerra las mujeres comenzamos a ponernos los pantalones en todos los aspectos,   sin muchos  encajes ni bordaditos. 


* Psicóloga PUJ Filóloga U de A.