Columnistas

Atacan el Parque del Río Medellín
Autor: Carlos Cadena Gaitán
29 de Julio de 2013


El viernes pasado cerró la primera ronda del concurso arquitectónico para el Parque del Río. Las críticas de los adictos al carro no han faltado.

El viernes pasado cerró la primera ronda del concurso arquitectónico para el Parque del Río. Las críticas de los adictos al carro no han faltado.


Quizá la más tremenda ha sido la de uno de los miembros de la junta directiva de la SAI, en columna de El Colombiano el pasado 22 de julio. Dice el columnista que el proyecto de “enterrar las vías” resulta mucho más caro que la construcción de vías de superficie. Esto es obvio –aún para mis amigos filósofos– alérgicos a los números. Sin embargo, se le pasó algo al columnista: ese es precisamente el objetivo de la iniciativa; enterrar un espacio que erróneamente se le regaló al carro hace muchos años.  Devolverle ese espacio fundamental para el balance de la vida en nuestro valle (justo al lado de nuestro río) a los humanos es urgente hace décadas.


Sugiere también que ese proyecto no correspondería con una buena inversión de los dineros públicos, si se considera el crecimiento vehicular actual (y proyectado). Pregunto: ¿qué sería una buena inversión? ¿Será acaso destinar los recursos de todos los habitantes de una ciudad para expandir vías de carros, cuando sólo un 16% de los viajes diarios se hacen en auto particular? A ver, en serio, ¿me acusarán de comunista si digo que por el contrario una buena inversión en movilidad debería partir de priorizar los modos de transporte colectivos y no-motorizados, que componen el grueso de los viajes diarios? Esto es urgente sobretodo ahora, que (todavía) no tenemos tasas tan altas de motorización, como el promedio latinoamericano.


Ojo que lo bueno apenas empieza cuando el columnista dice que la idea de enterrar vías “no articula con el plan formulado hace cincuenta años”. ¡Carambas! Afortunadamente no articula con lo que se pensaba hace 50 años en planeación urbana. Hace 50 años el paradigma del ‘Rey Carro’ estaba en su apogeo, en ese entonces Detroit (ciudad que se declaró en bancarrota hace dos semanas) era la “Capital Mundial del Carro”; se construía desde cero la mítica Brasilia, tristemente pensada para el carro. Hace 50 años, señores y señoras, se enfrentaban Jane Jacobs y sus amigas contra la maquinaria de expertos en solucionar tacos, a través de la construcción de autopistas urbanas. Al final, esas “locas” lograron salvar el más bello parque del sur de Manhattan. 


De que este proyecto cambie la ciudad no hay duda. De hecho, la cambia como lo han venido pidiendo las recientes directrices metropolitanas de ordenamiento territorial, el magnífico plan BIO 2030 de Urbam, y en concordancia con el Plan Maestro de Movilidad del Amva (2008). Este proyecto, en resumen, tiene el potencial para recuperar el río Medellín, como el verdadero corazón de nuestra ciudad, antes que sucumbamos ante el poderío del petróleo y el motor.


El columnista nos regala una última joyita inesperada al final: que hay que construir segundos pisos viales. ¡Increíble! ¿Cómo es posible que todavía haya expertos que en serio consideren esta opción anacrónica? ¿Cómo es posible que lo digan en público? Entiendo que no todos podemos estar actualizados sobre el desastre que han sido esos segundos pisos viales en todo el mundo. Pero hoy, cuando sólo toma un par de clics al frente de un computador, para poder informarse sobre cualquier tema, se me hace sorpresivo que haya expertos que no entiendan que insistir en solucionar la congestión vehicular con expansión de vías, es como pretender curar la obesidad aflojando un poco la correa.


El concurso tampoco es perfecto. En efecto, las bases del mismo piden que se respete la “jerarquía en el sistema vial existente”, permite que en algunos tramos hasta se incremente el número de carriles existentes de vía travesía, y que en algunos otros tramos se permita la “construcción de parqueaderos en superficie sobre la vía”. En resumen, el concurso no se arriesga a atacar frontalmente al ‘Rey Carro’. Me imagino que quienes diseñaron el concurso saben muy lo delicado que podría ser pujar oficialmente por comenzar una batalla contra los poderes del carro, así sea correcto presionar con toda la energía por ciudades para la gente.


Esperamos con ansias los resultados del concurso. La propuesta ganadora debería ser aquella que logre ofrecer un diseño innovador que respete el necesario balance ambiental, social y económico del valle, que entienda a relación intrínseca con sus laderas y quebradas, que descifre como establecer los incentivos correctos para promover el transporte colectivo y no-motorizado, sin depender de la restricción al carro.