Editorial

El Partido Verde
27 de Julio de 2013


El Partido Verde es una opción necesaria en Colombia por su ubicación equilibrante en el centro, su lugar de encuentro de nuevas voces que han pasado de la academia a la política y su capacidad de aglutinar nuevas expectativas de la ciudadanía.

La crisis del Partido Verde, que es seguida con gran interés por los medios de comunicación, no solo ha tomado por sorpresa a la ciudadanía que por lo general tenía una imagen positiva del mismo y de sus miembros como personas alejadas de las mañas polítiqueras; sino que también ha puesto el dedo en la llaga de la debilidad de los nuevos partidos y de los vacíos del sistema electoral que la agravan. 


Las dificultades de esta colectividad fueron conocidas tras la publicación de una carta mentirosa dirigida a los medios de comunicación por el secretario general del Partido Verde, Néstor Daniel García Colorado, con la intención de bloquear a los matices, mayoritarios por cierto, que pretenden dar a esa colectividad un manejo transparente, acorde con sus principios e ideas. Su aspiración, para la que ha contado con el respaldo de Carlos Ramón González, representante legal, y el representante a la Cámara Alfonso Prada, codirector, tuvo una primera aparente victoria con la determinación del exalcalde Alonso Salazar de no asumir la dirección del Partido y liderar el regreso de Compromiso Ciudadano a sus toldos. Sin embargo, las batallas más importantes están por darse.


Desde el año 2005, cuando cambiaron el nombre del partido Alianza Democrática M-19 por Opción Centro, los señores González y García han detentado el monopolio en el manejo de los avales que ese partido otorga a quienes aspiran al Congreso, las alcaldías municipales, las gobernaciones de departamento y las corporaciones públicas; han buscado alianzas y acuerdos sin considerar los principios e ideario del partido, ni a los codirectores y a los congresistas, y han bloqueado todo intento de modificar un modelo de administración que se ha caracterizado por los beneficios a sus familiares y amigos.


Los abusos llegaron a tal punto que quienes representan a los movimientos Visionarios, Verdes, Compromiso Ciudadano y Reverdecer, se decidieron a contarle al país las verdades de un fracaso que se presentó porque habían “trabajado pacientemente en la construcción de un acuerdo interno que implicaba cambios sustanciales en la vida del partido” pero “desafortunadamente hubo resistencias a estos cambios en una parte de la dirección y dos de los compromisarios de estos acuerdos no los respaldaron íntegramente”. Contaron los dirigentes que los acuerdos de ocho grupos buscaban “recomponer su gobernabilidad interna, recuperar su vigor como fuerza independiente y su capacidad de convocatoria, a otras fuerzas y liderazgos afines al cambio democrático”, a fin de que el Partido Verde se liberara del riesgo de que se perpetuara un manejo del tipo de las microempresas electorales que florecieron al amparo del desvertebramiento de los partidos políticos. Este grupo busca seguir trabajando para acordar “la ruta a seguir para hacer posible la fuerza política que soñamos, insistiendo en la necesidad de re-encontrarnos en nuestro Partido Verde”.


La crisis que el país ha comenzado a conocer en sus detalles más inquietantes probablemente no es muy distinta a la que han atravesado otras organizaciones que han sido tomadas por intereses particulares, que se ampararon en la laxitud en las normas sobre partidos, que solo con la Ley Estatutaria de 2011 logró tener alguna regulación, y hoy todavía conservan vigencia por el sistema de listas abiertas que se ha convertido en un perverso modelo de candidaturas unipersonales que requieren el amparo de partidos políticos, muchos de los cuales no tienen la seriedad exigida para conceder avales, sobre todo a quienes no tienen muchas posibilidades de ser elegidos pero sí logran aumentar los votos para el umbral. No deja de ser interesante que la crisis de su propio partido sea ocasión para que el país entienda la importancia del sistema electoral mixto que el senador John Sudarsky  presentó como proyecto de acto legislativo. El novedoso modelo del dirigente de Visionarios permitirá dar responsabilidad a las representaciones unipersonales y a los partidos políticos que presenten listas cerradas. 


El Partido Verde es una opción necesaria en Colombia. Su ubicación equilibrante en el centro, su lugar de encuentro de nuevas voces que han pasado de la academia a la política y su capacidad de aglutinar nuevas expectativas de la ciudadanía, son patrimonio de la democracia, no de unos cuantos oportunistas.