Columnistas

El riesgo de ciertos pactos
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
25 de Julio de 2013


Ha trascendido que un sector de las bandas y combos que operan en Medellín logró un acuerdo para cesar en sus enfrentamientos.

Ha trascendido que un sector de las bandas y combos que operan en Medellín logró un acuerdo para cesar en sus enfrentamientos. Sucedió en la comuna 16 -Belén Rincón-, y se rumora que en los próximos días los habrá entre ese tipo de organizaciones de las comunas 5 y 7 y de algunos corregimientos. El objetivo, sin duda, es consolidar y delimitar la presencia territorial, fortalecer el negocio del narcotráfico, la extorsión, las vacunas y demás, para que entre combos “no se pisen las mangueras”.


La Alcaldía de Medellín no puede pasar por encima de esa realidad; tiene que generar acciones para que la comunidad no espere la solución de los problemas de violencia por la vía de estos pactos. Tendrá que ser más observadora y estratégica, y no desechar las recomendaciones de instituciones como la Iglesia, o de personalidades como el profesor Francisco Maturana, sumadas a las de dirigentes sociales de las comunas. Entre ellas, formular programas y proyectos que capitalicen la actual situación, en aras de fortalecer los escenarios democráticos y de participación. Ello, de la mano con el Concejo de Medellín.


También, el señor alcalde tiene toda la autoridad que le permite aprovechar esta oportunidad para buscar que las víctimas de las bandas y combos que no fueron incluidas en la Ley 1448 tengan pleno reconocimiento y que encuentren mecanismos para su reparación integral. Así la Corte Constitucional haya determinado qué aspectos deben ser motivo de reparación, no es lo mismo cuando la ley acoge a las víctimas y les otorga las garantías que ella definió.


Es preciso, además, tener en cuenta que las comunidades ven como algo positivo estos pactos, y en cierta medida los apoyan y participan de actividades orientadas a su legalización. Por ello la respuesta de la institucionalidad debe ser autónoma e independiente, sin dejarse imponer una agenda ni incurrir en el error de justificar tales acuerdos pero presente en esos escenarios. Además, debe lanzar una gran ofensiva para capitalizar la nueva situación. Tiene que legitimarse en los territorios y fortalecer la presencia policial, construir tejido social, restarle jóvenes a la guerra, consolidar institucionalidad y generar procesos de participación y decisión ciudadanas, al igual que abrir las puertas del sometimiento a la justicia en coordinación con el gobierno nacional.


Todo indica que el conflicto en la ciudad se traslada a otros escenarios mientras prosperan estos acuerdos, que posiblemente lograrán que disminuyan los homicidios y los enfrentamientos armados, aunque los factores que originan la violencia seguirán intactos. Sería muy interesante que la administración municipal promueva el torneo de fútbol, entre los jóvenes en conflicto, las experiencias pasadas han demostrado que es un buen jalonador de procesos de legalidad


Se acerca una nueva jornada electoral, así que si hay descuido frente al asunto aquí ventilado, esos acuerdos y pactos entre la delincuencia pretenderán definir gran parte del escenario democrático. Para que no suceda se requieren, en consecuencia, decisiones valientes y atrevidas.