Columnistas

¡Qué viva la farándula!
Autor: Pedro Juan González Carvajal
23 de Julio de 2013


Retomando la sabia y sintética expresión de su Santidad Francisco, mi Patria es una tierra de “boludos”. No de otra manera puede calificarse la manera como vivimos nuestro día a día,

Retomando la sabia y sintética expresión de su Santidad Francisco, mi Patria es una tierra de “boludos”. No de otra manera puede calificarse la manera como vivimos nuestro  día a día, en medio del descuadernamiento integral, sistemático y progresivo de todos los asuntos y de todas las cosas.


Un asesinato es reprochable por donde se le mire y debe ser castigado con todo el peso de la ley. Sin embargo, la muerte del agente de la DEA por parte de la delincuencia común ha sobrepasado los adjetivos para reflejar el grado de sumisión al cual hemos llegado. El presidente regaña y emplaza. El director de la Policía, regaña y emplaza. La prensa siempre amarillista, atiza el fuego, mientras los ciudadanos del común vemos como día a día caen por decenas los compatriotas muertos,  no precisamente por muertes naturales… y no pasa nada. Pareciera que son víctimas y muertos de segunda clase.


Por otro lado, ya es a punta de concursos subjetivos como se selecciona a los personajes importantes de cada país. No importan los logros históricos, científicos, artísticos, que entre otros varios renglones de la actividad civilizada, distinguidos  compatriotas han aportado. Fácilmente se pasa por encima de Bolívar, Santander, Córdoba o Nariño. De Garavito, Llinás, Patarroyo. De García Márquez, Botero, Villegas o Caballero. Sin embargo y como cada quien tiene su corazoncito, en  medio de las posibilidades que todavía nos da nuestra  democracia, yo reclamo el reconocimiento para nuestro muy amado e ilustre René Higuita. ¡No faltaba más!


Como una simple reflexión alrededor de lo que pasa en nuestros días, por cerca de 500 años el espíritu humano se levantó de la postración a la cual lo tenían sometido los despotismos monárquicos y religiosos y se impuso la razón. La Enciclopedia, símbolo primero de la Ilustración, puso en evidencia que para acceder al saber, no se requería pertenecer ni a la Corte ni al Clero, sino simplemente, saber leer. Esta Enciclopedia contribuyó a la abolición del Absolutismo Monárquico y dio pié a las posturas democráticas que hoy por hoy perduran.


Un poco más de 200 años después, aparece la Wikipedia, en medio del frenesí aportado por el auge de la computación y el desarrollo de las telecomunicaciones en todas sus formas. ¿Qué ha aportado la Wikipedia en temas como la búsqueda de la igualdad, la libertad y la fraternidad? No quiero pecar de ingenuo, pero los nuevos desarrollos nos están llevando a un mundo donde la concentración de la información, del poder político y económico, y obviamente del militar, nos están   devolviendo a las épocas pre revolucionarias francesas.


¿Tanto esfuerzo para volver a lo mismo? ¿Tantos sacrificios y expectativas para potenciar Estados omnipresentes que violan sistemáticamente la privacidad de la intimidad humana? ¿Sí era eso lo que queríamos cuando comenzamos a disfrutar de los primeros avances tecnológicos popularizados?


En un mundo cruel y machista como el nuestro, con los precarios resultados observados, recordemos a Gandhi cuando dice: “Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. Y a Charles Fourier cuando sentencia: “El grado de civilización de una sociedad se mide por el grado de libertad de la mujer”.