Columnistas

Historia Universal= Historia de las guerras
Autor: Mariluz Uribe
21 de Julio de 2013


Mantengo conmigo mis textos de Historia Universal (Malet e Isaac) estudiados en el colegio, cuando acababan de conceder el bachillerato para las mujeres.

Mantengo conmigo mis textos de Historia Universal (Malet e Isaac) estudiados en el colegio, cuando acababan de conceder el bachillerato para las mujeres.


Todavía teníamos que hacer costura y yo no cosía,  porque los chicos del San Ignacio no cosían y no hacían nada en vez de eso tan femenino -aunque  grandes costureros han sido hombres- pues ni mecánica, ni plomería, ni electricidad, ni jardinería, ni cocina, ni ninguna de esas cosas para las que los necesitamos a ellos (excepto la que sabemos). ¿No eran  pues los fuertes guerreros trabajadores y nosotras las fabricantes de hijos? Pero casi pierdo el bachillerato por eso, aunque sacaba 5 hasta en química. 


Bueno, para contarles que en esos  textos de Prehistoria, Oriente, Grecia, Roma, Edad Media, Renacimiento,  Contemporánea y Moderna, aprendí que la historia de la humanidad era la historia de las guerras y que la paz no tenía definición, no era nada, solo carencia de guerra. 


Así que estoy pensando mucho en para donde vamos con La Paz de la Habana, lugar de donde antes  nos venía la música para bailar, que después fue prohibida según leí  en el maravilloso artículo de Darío Ruiz Gómez “La tristeza que podría llegar” de este 15 de julio. 


En los últimos años, ya curadas con lo anterior, estudiábamos la Historia de Colombia, un libro verde gigante que forré en tela de florecitas a ver si me dulcificaba la sucesión inmarcesible de guerras, primero contra España, pero después contra nosotros mismos, cosa que se viene usando desde que despachamos a los españoles, aparte de una pausa de guerra contra el Perú. 


Además había que saberse de memoria el catecismo Astete y los Evangelios,  aunque también había un grande y gordo libro de Apologética en el que se enseñaban todas las religiones, aprendimos no sólo sobre el protestantismo, anglicanos, cuáqueros, mormones y quemabrujas, el rosacrucismo y  el teosofismo con Helena Blavastky, más otras religiones  creadas por mujeres,  como la de Oomoto en Japón. El agnosticismo y el ateísmo!


También Filosofía, Teología, Ética, Teodicea, Ontología, que nos daba el Padre Giraldo cuya estatua vi hasta el otro día frente a  iglesia de San José, junto a lo que fue  mi colegio de la Presentación . Una monjita nos vigilaba porque el Padre nos dejaba decir herejías con tal de que pensáramos. 


Pensar, un verbo que no oigo mucho últimamente, porque toma tiempo, mientras la emoción sube al cerebro y este discierne, pues chilla el celular, se acaba la telebobela, se quema  la hamburguesa, nuestro novio mira la otra, se va la luz y se nos borran las maravillas que tenemos en Internet,  y se desfonda el sofá con todos los artilugios electro-técnico-mecánicos que ponemos en él, en lugar de nuestra espalda bella y olvidada.


Me apasionaba la literatura estudiada en esos  textos de Bayona Posada que nunca volví a encontrar, y nos aprendíamos de memoria trozos de los alemanes que inventaron el romanticismo:


-Tu mano apoya contra el pecho mío, oyes de un rudo golpe la inquietud? -Es que hay dentro un carpintero impío que labra mi ataúd. -Y no cesa un instante el golpe fiero y en vano intento al sueño recurrir, -acaba pronto acaba carpintero y déjame dormir... 


Pero ni por allí se encontraba la definición de paz: Ni para la vida después de la muerte pues estábamos amenazados no solo por el Limbo, sino por el Purgatorio y el Infierno -del  Dante con escaleras y todo- pues a la salida habíamos mirado un chico y pensado en cómo sería aquello... en lugar de pensar en (el sexo de)  los ángeles...


 Pasaba una paloma y acabábamos de leer  que era uno de los animales más furiosos, que bastaba poner en una jaula una paloma con otra para que se atacaran y terminaran matándose !Y esa era el símbolo de la paz!


* Psicóloga PUJ. Filóloga U de A.