Editorial

Los ausentes de Angostura
9 de Julio de 2013


Este mecanismo de participaci髇 es uno de los m醩 sofisticados de los instaurados por la Constituci髇 de 1991, uno de los m醩 鷗iles para la batalla pol韙ica cotidiana y uno de los m醩 valiosos, aunque tambi閚 complejos, para la formaci髇 pol韙ica

El pasado febrero, los promotores de la revocatoria del mandato de José Miguel Vásquez Arango, alcalde de Angostura, entregaron 1.541 firmas en 91 folios, y días más tarde la Registraduría reconoció la validez de 1.304 rúbricas, 293 más de las 1.011 que se necesitaban para llamar a la ciudadanía a las urnas a fin de que decidiera si concluía en forma anticipada el período del primer alcalde de esa ciudad elegido por una colectividad diferente al Partido Conservador. La consulta fracasó el pasado domingo, pues los 968 votantes que llegaron a las urnas no fueron suficientes para cumplir el requisito legal de participación. Este proceso ha fracasado pero sus lecciones contribuyen al fortalecimiento de la democracia. 


Ante la ausencia del mínimo de electores requeridos para avalar la revocatoria (2.452) y el que ni siquiera votaron todos los suscriptores de la solicitud de revocatoria, los líderes se trenzaron en duras acusaciones. El alcalde Vásquez Arango acusó a los impulsores del proceso de engañar a los ciudadanos para conseguir sus signaturas, mientras que los promotores acusaron al Gobierno Municipal de ofrecer prebendas a cambio de evitar la participación ciudadana que hubiera legitimado la destitución del mandatario. Para uno y otro solo hay un culpable: el ciudadano que puede ser manipulado, engañado o seducido, y, por tanto, está muy lejos del sujeto libre que puede optar en democracia.


El proceso de revocatoria del mandato es la segunda fase de uno de los más exigentes mecanismos de participación ciudadana instituidos por la Constitución de 1991: el voto programático, con el que los ciudadanos se convierten en los verdaderos protagonistas del destino de sus municipios, al elegir no a una persona sino a un programa de gobierno, que se convertirá en plan de desarrollo para ser evaluado en las rendiciones de cuentas y, eventualmente, ser calificado en las urnas. En ese sentido, este mecanismo de participación es también uno de los más útiles para la batalla política cotidiana y uno de los más valiosos, aunque también complejos, para la formación política de la ciudadanía, sobre todo cuando ella apenas asoma a la participación democrática, como la colombiana.


Con el de Angostura, se completaron en el país cien intentos de revocatoria de alcaldes de municipios pequeños y medianos, de los cuales 38 han ido a las urnas y han fracasado, no porque los promotores hubieran encontrado el rechazo de los votantes sino por las altas tasas de abstención. Estos hechos nos ratifican en nuestra inquietud por el desgaste institucional en que incurren los gobiernos que se ven sometidos a las presiones electorales, las autoridades departamentales que deben volcarse a cuidar esos procesos y la Registraduría, recargada en sus ya difíciles funciones. ¿Son estos los costos que nuestra democracia debe asumir en procura de crear una verdadera cultura política y de impulsar el fortalecimiento de la sociedad participante?


Ante los sucesivos fracasos de las convocatorias a revocar el mandato de alcaldes de pequeños municipios, algunos congresistas intentan que se reduzcan las exigencias de electores participantes en la revocatoria, para hacer que funcione con la participación del 40 % de los ciudadanos que participaron en la última elección, propuesta que no logra el equilibrio entre el derecho de los ciudadanos a deshacerse de un mal gobernante y el del Gobierno a estar cobijado por niveles de estabilidad que le permitan realizar sus programas.


 No obstante las inquietudes que persisten sobre la capacidad que tiene nuestra ciudadanía para aprovechar estos complejos mecanismos de participación ciudadana y sobre el aprovechamiento que los políticos hacen de ellos para impulsar sus maquinarias, reconocemos que la ciudadanía de Angostura ha enriquecido la política al participar en un fuerte debate electoral defendiendo sus ideas a través de la palabra y eludiendo toda agresión al contrario, con ello dan una lección necesaria cuando algunos intentan mantener la violencia y las vías de hecho como forma de hacer política.