Columnistas

Nuestro Occidente abandonado
Autor: Iv醤 Guzm醤 L髉ez
9 de Julio de 2013


El sol de nuestro querido Occidente antioque駉, es incomparable. Sus gentes son laboriosas y hospitalarias, y un megaproyecto el閏trico, Hidroituango, promete cambiar la vida de sus gentes. Lo cierto es que al d韆 de hoy, ada de nada!

El sol de nuestro querido Occidente antioqueño, es incomparable. Sus gentes son laboriosas y hospitalarias, y un megaproyecto eléctrico, Hidroituango, promete cambiar la vida de sus gentes. Lo cierto es que al día de hoy, ¡nada de nada!  


Veamos por qué: el periódico Portafolio, en su edición del 12 de marzo de 2013, cuenta con inusitado alborozo que “La esperanza se apoderó de los habitantes del noroccidente antioqueño, el pasado viernes 15 de febrero, cuando fue presentado el Plan Integral Hidroeléctrica Ituango, que contempla una inversión de recursos extraordinarios por cien millones de dólares para la región. La noticia le lleva esperanza a la zona de influencia de la hidroeléctrica, que le generará 2.400 megavatios a la red eléctrica nacional y que se cree estará terminada para el año 2018”. Y prosigue la publicación: “Los expertos estiman que el departamento recibirá al menos cien millones de dólares al año sólo por regalías, una vez entre en operación la hidroeléctrica”. Remata la buena nueva: “De acuerdo con el plan de inversión presentado por Fajardo, comunidades de municipios como Valdivia, Yarumal, Briceño, San Andrés de Cuerquia, Toledo, Olaya, Peque, Buriticá, Santa Fe de Antioquia, Sabanalarga, Ituango y Liborina, serán testigos de la transformación de sus territorios, en los que se garantizará el agua potable, se ampliará la cobertura de gas domiciliario y saneamiento básico, además de la construcción de colegios, viviendas y centros de salud, entre muchas mejoras en su calidad de vida. El Plan también contempla inversión en seguridad, derechos humanos y atención a las víctimas; intervención en vías y proyectos productivos para el sector agropecuario, forestal y de turismo”. 


Creo que tantas promesas juntas hicieron que mis amigos de Ituango, del Norte y del Occidente medio, vieran al gobernador Fajardo como a un extraterrestre. Recapitulemos: Hidroituango estará terminada en el 2018; los expertos estiman que el departamento recibirá al menos cien millones de dólares al año, sólo por regalías; el Plan promesa de Fajardo, contiene inversiones hasta en cementerios...                     


Indudablemente, las dimensiones del proyecto justifican cualquier plan de inversión social… ¡pero ya! Y lo cierto es que al día de hoy,  ¡nada de nada!  Me explico: el pasado fin de semana me fui con la familia hasta el bello corregimiento de La Honda, en el municipio de Liborina, y pude comprobar que la cacareada pavimentación Liborina-Sabanalarga, todavía no llega ni a La Honda; los atracos en la vía Liborina-La Honda, son infames, llenando de temor a los viajantes por la carretera Liborina-La Honda-Sabanalarga, y nadie sabe nada. Por ningún lado vi programas de agua potable, no percibí ninguna ampliación de la cobertura de gas domiciliario, programas de saneamiento básico, construcciones de colegios, viviendas o centros de salud. De mejoras en la calidad de vida, planes de inversión en seguridad, derechos humanos y atención a las víctimas no me dieron razón alguna; la intervención en vías se quedó en avisos en las carreteras, y de los proyectos productivos para el sector agropecuario, forestal y de turismo, ¡nada!


De regreso a Medellín, comprobamos que el Puente de Occidente está en manos de particulares: un grupo de muchachos, mal vestidos y hasta descalzos, “representan” al Estado; ellos son los que ordenan cuándo pueden pasar los carros y cuándo los transeúntes. A cambio de la “limosna” que reciben de los visitantes, ejercen la “autoridad” en una obra que es Monumento Nacional. Allí no hay Tránsito, no hay policía, ni organismo alguno del Estado, no obstante que la situación es caótica y el peligro de una tragedia es inminente.  Luego de una hora de espera, pudimos pasar. Respiramos tranquilos cuando tomamos la vía al llano, alegría que nos duró poco, pues al llegar a San Jerónimo empezamos un “taco”, que sólo terminó en el peaje del Túnel Fernando Gómez Martínez (¡el taco lo ocasionaba el peaje!). Ante el desespero de la situación, uno de mis hijos, utilizando las redes sociales, preguntó a la Secretaría de Tránsito qué sucedía en la vía. La respuesta tardía, fue: “¡es normal! por tratarse de operación retorno”.  Luego de salir del túnel, llegamos con facilidad al puente de San Cristóbal, donde “se acabó la dicha”, según palabras de mi hijo menor. Entonces empezamos una nueva cola, que sólo terminó al llegar a la Facultad de Minas. 


En suma, pude comprobar que el Plan de Inversión presentado por Fajardo a las comunidades del Norte y Occidente de Antioquia, siguen siendo simples promesas. El trayecto de hora y media, ¡se había convertido en cinco horas! de carretera y cansancio. Por fin llegamos a casa. Al descalzarme, me acordé del remate de la penúltima columna sabatina de mi amigo Raúl Tamayo Gaviria: “La credibilidad en la administración Fajardo da lástima. Como decía Pedro Builes de su caballo en Santa Rosa: a ese potro todo se le va en pedos y relinchos”. Entonces solté la carcajada. Mi mujer me miró extrañada, pero le atribuyó el arranque a lo extenuante del viaje. Lo cierto fue que llegó a mi memoria el caballo Mantequillo, que tenía mi abuelo Macario, en La Honda, algo parecido al de Pedro Builes: repartía el día entre pedos, relinchos y coces, pero mis tías decían que era hermoso, por su lomo, y porque movía su melena con bastante garbo.