Economía

Social Responsibility, a report that gives dividends
Responsabilidad Social, un reporte que da dividendos
8 de Julio de 2013


Emprender procesos de Responsabilidad Social dejó de ser un tema de moda para integrarse en la agenda empresarial, dijo el presidente de Fenalco, Guillermo Botero Nieto.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

“Ahora lo importante no solo es saber qué hace la empresa, sino cómo lo hace y cuál es su impacto en las ocho áreas de interés”, dijo el presidente de Fenalco, Guillermo Botero. Una de esas áreas es la sociedad/comunidad y sus problemas más apremiantes, como el de la pobreza. 

Ángela Agudelo


El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Guillermo Botero Nieto, hizo un llamado a los empresarios del país para que se sensibilicen frente a la Responsabilidad Social, pues hoy es la misma comunidad, a través de las redes sociales, la que presiona por una “mayor atención a las necesidades y exigencias sociales y ambientales”.


Ya el viernes lo decía el experto Carlos Ernesto Guerra Nieto, gerente de Consultoría Estratégica Gerencial, “el que llega tarde entra quedando”, pues es sano entrar rápido en las tendencias y los nuevos usos, si se quiere estar mejor preparados que la competencia. 


Según precisó, los industriales están entendiendo que puede que el tema aún no sea obligatorio, pero cada vez más los consumidores adquieren una conciencia social y ecológica.


Los pronunciamientos se dieron en el marco del Tercer Congreso de Responsabilidad Social, una Tendencia Empresarial Mundial, que convocó la semana pasada a más de 600 asistentes, entre líderes empresarios, académicos y consultores, en las ciudades de Medellín, Bogotá y Santa Marta.


Clientes sensibles e informados


“Los de hoy son clientes más informados y exigentes, que respaldan a las empresas socialmente responsables”, indicó Sandra Lucía Sierra Vélez, directora Ejecutiva de la Corporación Fenalco Solidario, al citar la encuesta Nielsen que se adelantó en  56 países, incluido Colombia, y que  publicó en 2012. 


Según ese estudio, el 46 % de los consumidores en el mundo está dispuesto a pagar un extra por aquellos productos o servicios que provengan de compañías que han implementado programas que retribuyen a la sociedad.


En Latinoamérica, el 77 % de los encuestados prefiere comprar productos de empresas socialmente responsables y el 49 % de los consumidores pagarían más. Los jóvenes, el 63 % es menor de 40 años, están informados, consultan los medios sociales antes de cualquier decisión de compra, y son los consumidores más comprometidos socialmente.


Entre las 18 causas analizadas, Nielsen encontró que este tipo de consumidor da prioridad a temas como la sostenibilidad medioambiental (66 %), el mejoramiento de la formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (56 %), y la erradicación de la pobreza y hambre extrema (53 %).


Que sea bueno para todos


Responsabilidad Social Empresarial “es el compromiso continuo del negocio para conducirse éticamente y contribuir al desarrollo económico mientras mejora la calidad de vida de sus empleados y de las familias de estos, así como de la comunidad local y la sociedad en general”.


La definición, de Lord Holme y Richard Watts (2000), y citada por Guerra Nieto, se refiere a un tema que se institucionaliza porque la gente está empezando a presionar por la eficiencia en el uso de los recursos, según el experto. “Estamos en una transición de la economía café a la economía verde”, afirmó.


La sostenibilidad debe ser integrada a la estrategia del negocio y en toda la cadena de suministro, señaló, por su parte, Isabel Agudelo Peña, directora de Lógica Investigación, al explicar que “aquí se trata es de motivar a todos tus socios del negocio”.


Según Guerra Nieto, cada vez son más las compañías que se solidarizan y están en sintonía con las necesidades reales de la población. De ahí la importancia de que los gerentes hoy se pregunten “su compañía a qué contribuye para que ese señor esté mejor”, sea este un empleado, un miembro de la comunidad aledaña, un proveedor o un cliente.


“Mirándolo bien, la maximización del valor a los accionistas es una idea estúpida. Ese valor es un resultado, no una estrategia. Sus principales objetivos son sus empleados, sus consumidores y sus productos”, decía Jack Welch, exgerente de General Electric, al periódico inglés Financial Times (2009), citado también por Carlos Ernesto Guerra, durante su conferencia.



Midiendo la sostenibilidad

La GRI (Global Report Iniciative) es la entidad que orienta a los empresarios interesados en conocer y compartir el desempeño de su organización en términos de sostenibilidad. Sus pautas sobre cómo y qué evaluar son aplicables a empresas de todo tipo y tamaño, en cualquier parte del mundo, dice esta organización en su página web.


Medir y reportar la sostenibilidad puede, según GRI, “ayudarle a una empresa a entender el riesgo y generar valor; reducir la producción de residuos sólidos y de emisiones de carbono y la utilización del agua; mejorar la eficiencia y disminuir los costos; fortalecer la equidad y la diversidad dentro de la organización; atraer y retener empleados, inversionistas y clientes; crear nuevas ideas y definir sus estrategias para el futuro”.


Según el experto Carlos Ernesto Guerra, se manejan tres niveles de relación con las organizaciones: un primero de sensibilización, en el que el industrial verá si reporta su gestión en el tema; otro segundo, en el que el empresario informa que sí quiere reportar lo que hace, y un tercero, que involucra la inscripción, con costo, en el que se accede a la auditoría y apoyo de esta entidad.




Con los diferentes actores

La Responsabilidad Social se ejerce a través de diálogos de manera permanente, diáfana, participativa y constructiva, en las ocho áreas de interés de las compañías: gestión del medio ambiente; fortalecimiento de las instituciones públicas; comunidad y sociedad; clientes y/o consumidores; proveedores; competencia; empleados, y accionistas, afirmó el experto Guerra Nieto.


Antes de empezar con la medición de la gestión en sostenibilidad, GRI recomienda que los directivos revisen los impactos de sus procesos y desarrollen planes de acción, al tiempo que identifican y hablan con los principales actores de la empresa.


Según la organización internacional, los empresarios deben considerar el alcance de la influencia, la capacidad y los compromisos corporativos, para poder definir cómo cubrirán y registrarán las actividades en su reporte de sostenibilidad.