Editorial

La protesta infiltrada
6 de Julio de 2013


Ante las recientes revelaciones y las dudas, cada vez más
razonables, sobre la participación de las Farc en esta protesta,
consideramos que las comunidades movilizadas deben aclarar si han sido presionadas a mantenerse en paro.


A través de los medios nacionales de comunicación que en las dos últimas semanas habían desplegado toda su capacidad retórica para convencer al país de la legitimidad de las protestas “campesinas” en el Catatumbo, el país se ha enterado de que el señor César Jerez, su vocero, no es un campesino afectado por la problemática regional  sino un geólogo experto en petróleo y gas, traductor del ruso y propietario de Prensa Rural, un polémico portal de Internet creado para contradecir la información publicada por los grandes medios. También por esas fuentes hemos conocido que ese ciudadano fue mencionado en no pocas oportunidades en correos encontrados en los computadores de los alias “Alfonso Cano” y “Raúl Reyes”.


Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que dos de las acepciones del verbo infiltrar son “introducirse en un partido, corporación, medio social, con propósito de espionaje, propaganda o sabotaje” e “infundir en el ánimo, ideas, nociones o doctrinas”. Desde esas acepciones, es claro que las protestas del Catatumbo han sido infiltradas por un sujeto extraño a una comunidad que ya no protesta por la erradicación manual de los cultivos ilícitos  y por mayor presencia del Estado, sino que ha tomado como bandera la creación de una Zona de Reserva Campesina para beneficio de quienes, aducen los convocantes, han sido desplazados a esa zona desde otras partes del país. 


Ayer, la Fiscalía General de la Nación constituyó un grupo especial para investigar las condiciones en que murieron cuatro campesinos y resultaron heridos con explosivos 48 miembros de la Fuerza Pública, también deberá dilucidar los posibles nexos de los líderes actuales de protesta con la guerrilla y el PC3. Confiamos en que el grupo que lidera el doctor Fernando Perdomo, vicefiscal General de la Nación, aclare los móviles de la presencia del señor Jerez en esta movilización y explique cómo se ha financiado un paro tan extenso en el tiempo e intenso en su accionar. 


Ante las recientes revelaciones y las dudas, cada vez más razonables, sobre la participación de las Farc en esta protesta, consideramos que las comunidades movilizadas deben aclarar si han sido presionadas a mantenerse en paro y si han sido obligadas a tomar decisiones tan inexplicables como rechazar a un negociador como el señor Luis Eduardo Garzón, más cercano a sus visiones que otros funcionarios, o dejar plantados a varios ministros que los esperaban en Bogotá, con la excusa de que su interlocutor legítimo es el presidente de la República. En ese sentido, lamentaremos que, si se confirma la filtración, los campesinos hayan malgastado la confianza que recibieron del Gobierno Nacional, que ha llevado a varios de sus mejores hombres a esa negociación, y de los medios de comunicación, que han hecho suyas sus peticiones, y hayan derrochado la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y entorno. 


El pasado 27 de junio expresábamos nuestras inquietudes sobre una movilización tan agresiva en una región que no es posible describir como una zona de tal pobreza que su situación desesperada provoque insurrecciones espontáneas, sobre todo porque allí existen múltiples fuentes de empleo y hay fundaciones que desarrollan interesantes programas de desarrollo e inclusión. A diferencia nuestra, los colegas hicieron énfasis en las problemáticas que los campesinos enunciaron como graves, creando un clima de aceptación a un movimiento que muestra que, contrario a lo que se dijo inicialmente y se repite por los grandes medios, ha hecho propia una demanda que las Farc intentan sacar adelante, entre dudas de la contraparte, en la mesa de negociación de La Habana.


Habiéndose aclarado muchas de las cartas ocultas de este proceso y habiendo aclarado su metodología de trabajo consideramos que el doctor José Noé Ríos y el vocero del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, Ubencel Duque, tienen la oportunidad de tejer un acuerdo que reconozca a los campesinos, prevenga nuevas infiltraciones y logre garantizar seguridad y paz para esa zona tan cercana a Venezuela, refugio de las Farc, y muchos de los polvorines nacionales.