Columnistas

4-G o la revolución de las telecomunicaciones.
5 de Julio de 2013


Muy probablemente la asignación de las frecuencias para la prestación de servicios de cuarta generación, o 4-G, represente el paso más revolucionario que se ha dado en el país en materia de telecomunicaciones

Carlos Alberto Atehortua Rios*


Muy probablemente la asignación de las frecuencias para la prestación de servicios de cuarta generación,  o 4-G, represente el paso más revolucionario que se ha dado en el país en materia de telecomunicaciones,   después de la entrada en vigencia de la Ley 37 de 1993,  por la cual se reglamentó la prestación del servicio de telefonía móvil celular en duopolios a lo largo del territorio nacional.


Aunque el paso de la telefonía móvil celular de segunda generación a la tercera generación 3G, representó una transformación legislativa contenida en la ley 555 de 2000, que reglamentó la prestación de los servicios de PCS, la manera como los servicios fueron prestados y el hecho de que Colombia Móvil, concesionario de ese servicio,  se haya desarrollado más como el tercer celular, que como el primer PCS, afectó su forma de prestación y que los operadores celulares,  no obstante,  tener una licencia para telefonía móvil celular,  en la práctica hayan mutado los servicios que originalmente se les había habilitado a otros más desarrollados.


La expedición de la Ley 1341,  abrió las puertas a la nueva generación de servicios de telecomunicaciones, que corresponden a la generación 4G, que no debe ser asumida como la sustitución de unos terminales por otros con mayor capacidad para  recibir [bajar] señales radioeléctricas, sino que implican todo un cambio en las redes de comunicaciones, en su forma de conmutación basada ahora en paquetes y utilización del protocolo IP, o en otras palabras,  la utilización  del Internet en todas las modalidades de comunicación.


Así como la nueva legislación, reconoce el cambio cualitativo que genera la convergencia,  al definir las bases para la sociedad de la información,  las autoridades administrativas, los operadores y los usuarios deben entender que no debe desvirtuarse el contenido de los nuevos servicios que se prestarán a los Colombianos y,  que 4G,  no es un servicio telefónico, sino todo un sistema de comunicaciones con gran cantidad de contenidos y altas velocidades, que permitirán la  convergencia de la voz móvil y la fija, con  audios, videos, procesos automáticos, vibraciones o movimientos a distancia y televisión, lo cual permitirá el desarrollo pleno de la realidad virtual y de las denominadas tele-actividades. 


Pero todo lo nuevo trae a su vez riesgos, los tres más relevantes para Colombia, son: el incremento en el brecha digital;  que se genere una nueva oportunidad para el desconocimiento de los derechos de los usuarios y  para abusos de la posición dominante por parte de los proveedores de servicios;   y,  si no se logra una regulación económica fuerte que se consoliden prácticas monopólicas en el acceso al espectro radioeléctrico.


Esta nueva realidad en la que la convergencia se apoderará de los mercados y en las que las comunicaciones exclusivas de voz fija serán menos usuales,  pues, confluirá con los videos y los datos fijos y móviles, muestran que en Medellín se acierta cuando se busca generar una profunda transformación en la forma como se prestan los servicios de telecomunicaciones.


Pero ahora lo urgente es definir, programar y ejecutar  unas políticas públicas locales participativas,  en materia de  TIC, en las que las comunicaciones sean motor de construcción de una nueva cultura, para una nueva sociedad en la que la innovación y el emprendimiento sean un elemento común esencial; para ello tanto la administración municipal, como el concejo, las organizaciones sociales y en general los ciudadanos tenemos la palabra.


Para los ciudadanos  que están ansiosos por ser el primer usuario de 4G  y por cambiar su equipo, la recomendación es tener calma;  para la prestación de esos servicios se requiere desarrollar plenamente la tecnología, desplegar la infraestructura necesaria y adaptar los terminales a las diferentes bandas asignadas a los  operadores;  para las facilidades que actualmente ofrecen los proveedores  cambiar los equipos no es necesario,  de las carreras  no queda sino el cansancio.


Por ahora,   UNE ha sido  el habilitado para prestar este tipo de servicios y bien podrán observar que antes que terminales de voz, los servicios se prestan a través de los PC (computadores) o terminales asimilables.