Columnistas

Un destino - todav韆- incierto
Autor: Abelardo Ospina L髉ez
3 de Julio de 2013


La decisi髇 del presidente Juan Manuel Santos, de iniciar acercamientos con las guerrillas para un eventual proceso de paz, ha estimulado a los colombianos de buena fe.

La decisión del presidente Juan Manuel Santos, de iniciar acercamientos con las guerrillas para un eventual proceso de paz, ha estimulado a los colombianos de buena fe. Se ha dicho que no es la primera vez en comprometerse en la búsqueda negociada de la paz: en 1997 propuso una zona de distensión para diálogo con los insurgentes. Pero antes de él, en 1982, cuando el Presidente Belisario Betancur, fue el primer mandatario que, aunque no le cuajó lo que anhelaba, “abrió el camino” para una solución negociada del conflicto. Los gobiernos de los ex presidentes Virgilio Barco y César Gaviria, lograron acuerdos con el Epl, el Quintín Lame, el M-19 y el Partido revolucionario de los trabajadores. Y en 1998, Andrés Pastrana, también propuso zona de distensión para diálogo, sin logros convincentes y durables.


Dice El Tiempo de 28 de agosto del año que se esfuma: “el mandato de Santos ha girado en torno de reformas jurídicas y políticas que le den cabida a esa posibilidad. Las más importantes: 1, “el marco jurídico para la paz”, 2, reforma constitucional establecedora de condiciones para el proceso y 3, la ley de víctimas 


En alocuciones referidas al tema, sigue recalcando en la necesidad de prudencia en los avances y sobretodo, en la información. Y que “el proceso” no es una repetición de lo  ocurrido en 1982 y 1998.


¿Cuándo tendremos tranquilidad y quietud, en contraposición a la turbulencia? ¿O tratado o convenio entre las partes para poner fin a la desgraciada guerra que hace varios lustros padecemos los de esta patria “aguantadora y sufrida”? Y, ¿cuándo sosiego y buena correspondencia de unos con otros, en contraposición a riñas y pleitos?   La violencia, el secuestro, el terror, “las voladuras de oleoductos y torres de energía” y los asesinatos contra la Fuerza Pública y la población civil” y otra clase de atropellos… ¿Hasta cuándo? Dios quiera que se den “las condiciones y garantías para la desmovilización y la reintegración a la vida civil de aquellos que no hayan sido condenados por delitos de lesa humanidad, que no prescriben ni pueden ser objeto de amnistías e indultos”, como prudentemente lo editorializó EL MUNDO de 30/VIII/2012.


Es repetir la “repetidera” que se palpa y oye y lee  en tertulias y periódicos de esta vieja Nueva Granada:”El país se muestra agobiado por rasgos de violencia, aparte de los permanentes ataques y atentados de la guerrilla terrorista”.


Pueda ser que continúen soplando  buenos vientos para que el añejo propósito de respirar tranquilamente, sin talanqueras amenazantes, sangrantes, surgidas de la intolerancia o la incomprensión humana, sea una realidad.


¡Bendita la paz que con optimismo y resuelto corazón de progreso, necesitamos los colombianos!