Columnistas

Cada vez más vulnerables
Autor: Omaira Martínez Cardona
2 de Julio de 2013


Como seres humanos somos constantemente vulnerables a factores como las condiciones del entorno en el que sobrevivimos, que a cada quien afectan de distinta manera en su ámbito privado

Como seres humanos somos constantemente vulnerables a factores como las condiciones del entorno en el que sobrevivimos, que a cada quien afectan de distinta manera en su ámbito privado, pero como seres sociales y ciudadanos del mundo, cada vez se evidencia más nuestra vulnerabilidad en la esfera pública.


La primera década de este siglo terminó con el escándalo de Wikileaks, mientras se promovía con éxito la película que daba a conocer cómo se creó por parte de un joven universitario una de las más grandes redes sociales del mundo: facebook, y a la vez, twitter se posicionaba como un medio para expresar opinión y mantenerse vigente. Actualmente, un nuevo capítulo de filtraciones de información protagonizado por el excontratista de la agencia de seguridad nacional estadounidense Edward Snowden, llama la atención sobre asuntos como la privacidad y el derecho al secreto, más allá de las discusiones sobre la vulnerabilidad de los estados que les quita el control de la información desde el poder y la manera cómo operan sus sistemas de seguridad, vigilando a los ciudadanos. 


Como toda innovación en cualquier campo, el efecto que genera depende de la intención que motive el uso y la apropiación que se haga de ella. Las tecnologías de acceso a la información tienen muchas bondades pero como dicen algunos, somos analfabetas tecnológicos porque aún no se aprovecha de manera adecuada estas fortalezas, especialmente en lo que a información personal y privada se refiere. Desde distintos puntos de vista, se habla de una próxima guerra mundial digital y de una gran epidemia digital silenciosa, situaciones que parecen posibles si se tiene en cuenta la última cifra revelada de un 65% de personas conectadas en el mundo que han sido víctimas de algún mecanismo de vigilancia, “espionaje”  y delito digital.


La necesidad de reconocimiento social mediante un medio relativamente accesible como internet, se ha convertido en una de las razones para que muchos,  especialmente los más jóvenes, develen hasta el más íntimo de sus secretos por las redes sociales y se refugien -muchas veces bajo una identidad distinta- en el anonimato del medio porque tienen temor de asumir ciertas situaciones del mundo tangible. 


Si bien con estas recientes situaciones se ha llamado la atención sobre la necesidad de transparencia en el proceder tanto de los estados como de las personas, es responsabilidad de cada ciudadano ejercer su derecho a la privacidad y el deber de respetar la de los demás. Es un asunto ético que en cada quien se manifiesta en sus actitudes para asumir las relaciones de cualquier tipo con los otros y con el mundo.  Hay poca cautela a la hora de dejarse llevar por la curiosidad de “espiar” en la vida de los otros, olvidando que todos somos susceptibles de infiltración y podemos estar siendo vigilados. 


No se trata de generar una especie de “paranoia” y escepticismo contra la importancia de apropiarse de las tecnologías de información, quedándose en el anacronismo, todo lo contrario, hay que propiciar una cultura digital hacia el autocuidado, el respeto, el bienestar y la seguridad personal, haciendo un uso adecuado de estas tecnologías que facilitan la vida cotidiana y posibilitan la apertura al mundo mediante el acceso a la información y el conocimiento. Se tiende a vigilar cuando no hay confianza y se tiene  la sospecha de que algo se oculta. Por eso, no importa el medio, cuando hay transparencia y se siguen unas recomendaciones para proteger la privacidad, no habrá riesgo de que cualquier “pirata informático” o “espía” vulnere nuestra identidad.