Columnistas

Salud: salvatio, salvación
Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo
2 de Julio de 2013


Muchos se consideran idóneos para decir cosas sobre la salud; algunas voces se alzan desde determinadas orillas; reclaman, vociferando y reafirmando el peso de las diferentes partes interesadas en el enmarañado tema.

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Muchos se consideran idóneos para decir cosas sobre la salud; algunas voces se alzan desde determinadas orillas; reclaman, vociferando y reafirmando el peso de las diferentes partes interesadas en el enmarañado tema. Cabe el símil teatral: cada “actor” recita su papel… Entre tantas cosas que se dicen, que van y vienen, se escuchan frases: que la salud es un derecho constitucional fundamental; y que es además un servicio público. Que no lo es, dicen otros: que se archiva el proyecto que la elevaba a derecho fundamental; que en un proyecto la ley era de carácter  estatutario, que el otro, de carácter ordinario. Que de acuerdo a la ley 100 es un servicio público esencial y que constitucionalmente ya había adquirido el rango de derecho fundamental.  Que ahora ya no es esencial. En fin: para el ciudadano, quizás con las anteriores controversias, podría parecer en todo caso que se trata de algo para lo cual hay que acudir a lingüistas para que lo aclaren, para que descifren la hermenéutica. O, lo que quizás sea peor, a abogados: tal  vez entre abogados se logre entender el tema, porque parece que la salud es un tema en el que ellos son protagonistas de primer orden.


Pero -mala suerte- no es suficiente con lo anterior. Resulta que las cosas vienen a dirimirse de modo parlamentario: he aquí entonces que son unos determinados políticos los que establecerán qué es, a qué corresponde y como se maneja lo que atañe a la salud.  Problema de políticos, parecer ser la conclusión.


Pero hay una faceta más del proteico asunto: es que se trata de la administración de unos recursos económicos que alcanzan la suma de 44 billones de pesos al año. Aparecen entonces los conceptos sobre control fiscal, sistemas de gestión, administración. Se ve que la salud es algo que toca a banqueros y financistas. Hablan aquí de unos gestores, ellos pagarán, recaudaranmucho dinero, auditarán y controlarán: ejercerán el poder real. Entonces, parece ser la salud una cuestión de banqueros, o a lo sumo, de administradores: han sido así las cosas en los  últimos años.  


Alguien más se alegra porque persiste la acción de tutela. El juez, sacando un espacio de su tarea, mientras se entera de crímenes y litigios, se dedica ahora, adicionalmente, por medio de sentencias, a ordenar medidas de diagnóstico o de tratamiento, necesitadas por enfermos; los de las togas se han convertidos en otro trámite de carácter administrativo para que funcione la “salud”.


Quizás ahora valga la pena que políticos, banqueros, juristas, administradores, financistas, expertos en recaudación de capitales, y oficinistas de todos los niveles, recuerden algo sobre lo quesí es la salud: Salud: “salus, salvatio”. Un “equilibrio de potencias” al que se referían los clásicos: una “integralidad del cuerpo y templanza de la naturaleza”. Laín Entralgo, uno de los más coherentes pensadores del siglo pasado la definió como “hábito psico-orgánico al servicio de la vida y la libertad de la persona,”, algo relacionado con la realización de un proyecto existencial de carácter personal.  


Con cuánta razón Gadamer comentaba que lo extraño no es tanto la enfermedad, como el milagro de la salud. La salud, aquel concepto de quien tantos dicen tantas cosas imprecisas –generalmente relacionadas con tecnologías, con mercado, con poder y con dinero- pero que cada ser humano experimenta en lo más íntimo y radical de su trayectoria existencial.  La salud, el “silencio de los órganos” es un milagro, pese a que la mayoría no quiera verlo, y sigan imaginando que el tema se reduce a lo gerencial, a lo político o a lo monetario.




Comentarios
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Hector
2013/07/02 05:41:52 pm
Excelente artículo. Una realidad inobjetable, dicha como es. Hemos, los médicos, y también los usuarios, tenido que aguantar tanto, que ya tenemos que esforzarnos por no hacernos insensibles ante tanto abuso. Dios nos de vida saludable para continuar cual gladiadores tratando de componer esto.