Columnistas

60 años: la Dictadura
Autor: Alejandro Garcia Gomez
29 de Junio de 2013


Algunos dictadores latinoamericanos han pretendido “emular” a Bolívar. Juan Vicente Gómez, el macabro de Venezuela, falsificó su partida de nacimiento para coincidir con él en el festejo de su cumpleaños.

Algunos dictadores latinoamericanos han pretendido “emular” a Bolívar. Juan Vicente Gómez, el macabro de Venezuela, falsificó su partida de nacimiento para coincidir con él en el festejo de su cumpleaños. Conocidas son las maromas de Chávez. A excepción de El Siglo, tomado el poder todos los periódicos colombianos saludaron a Rojas como al salvador de la patria y Segundo Libertador. El, entonces, se procuró un escenario que lo relacionara con Simón Bolívar, tarea que ejecutó el antioqueño –abogado UPB- Jorge Luis Arango, director de la Oficina de Información y Propaganda del Estado (Odipe), creada en 1952 por Urdaneta (gobierno de Gómez), que dependía del presidente, pero, en la dictadura, bajo la lupa del mingobierno Lucio Pabón Núñez. 


La luna de miel no duró; el Segundo Libertador no dejó estrenar la libertad. A las dos semanas, el “Goebbels” de Odipe, sin mediar crítica ni nada, “instruyó” a todos los directores de diarios para que ninguna información ni opinión saliera al público si antes no pasaba por Odipe en la noche-madrugada. A los tres meses, organizó el segundo congreso de censores para alinderarlos. Según Enrique Santos, citado por Donadio y Galvis, el perfil de procedencia de los censores era: “poetas, periodistas, desempleados de variadas ramas, cabos y sargentos del ejército. En síntesis, cualquiera podía ser censor siempre y cuando contara con la aprobación de la Odipe” (El Jefe Supremo. Silvia Galvis y Alberto Donadio. Hombre Nuevo Editores. Medellín. 2002). En 1955, Arango contrató como asesor a Karl von Merk, exsecretario de Josef Goebbels. 


La Odipe no escatimó recursos para publicitar no sólo las obras ejecutadas por el gobierno sino –ante todo- para crear y difundir la imagen del prócer Jefe Supremo. Es imposible cuantificar el costo de esta campaña en 4 años de gobierno: radio, cine, prensa, TV y hasta en los buses con carteles, afiches, fotografías, almanaques, vidrios para exhibirlos antes y después de cada una de las tres funciones diarias, conmemoraciones cada 13 de junio y todo lo que se les ocurría. El dinero salía de la bonanza cafetera. Arango –o sea, Rojas- comenzó a multar o cerrar cuanto periódico se atreviera a hacer alguna observación que se apartara del adulo y creó uno del gobierno de circulación nacional: El Diario de Colombia, que primero lo dirigió Alzate Avendaño y luego Samuel Moreno Díaz (padre de los no menos conspicuos Samuel e Iván Moreno Rojas) y el Diario Oficial, que lo convirtió de su gobierno, cuya compra era obligatoria a todo funcionario público y descontado de su sueldo, si era igual o mayor de $750. 


Amordazada la prensa y de la mano del ejército, vino el carnaval de los excesos. Según Galvis y Donadio: el “Relato de un náufrago”, narrado por Gabo; la venta que hizo La Nena Rojas (luego Capitana del Pueblo) –María Eugenia- de unos juguetes que el gobierno de su padre había comprado fuera del país, sin impuestos, para los niños pobres; contrabando de café de Samuel Moreno Díaz; masacres campesinas como en Villarrica y Cunday y de estudiantes, 1954, en Bogotá; excesos de poder y fuerza como en el caso de la Plaza de Toros con María Eugenia y Samuel Moreno Díaz, su esposo; comisiones que cobraba el yerno de Rojas, pero que eran para su suegro, con un porcentaje para él; persecuciones a los protestantes porque eran comunistas, según Rojas, etc. etc. Nada de esto era repulsivo a quienes lo habían subido y sostenido, porque repartía la “mermelada”. Aun quienes habían “servido a la patria” en el gobierno Gómez, no se inmutaron para ofrecerse, con mayor o menor rango, en el del Jefe Supremo. Lo importante era que la mermelada alcanzara. Y casi. 


Nota.- Por error sólo mío, en el artículo de esta serie titulado “60 años: así fue el golpe”, anoté como fecha del asesinato de Gaitán 9 de abril de 1949. Lo bueno es que todos lo saben que fue en el 48 y me lo recordaron. Muchas gracias y mis disculpas.