Columnistas

El Judas de la perdición
Autor: Danny García Callejas
26 de Junio de 2013


En un país de contrastes geográficos con montañas, llanuras, bosques, desiertos, grandes costas y una producción agrícola importante de café y caña de azúcar, el Gobierno intenta consolidar la industria y el desarrollo económico.

En un país de contrastes geográficos con montañas, llanuras, bosques, desiertos, grandes costas y una producción agrícola importante de café y caña de azúcar, el Gobierno intenta consolidar la industria y el desarrollo económico.


En este país, las hidroeléctricas son la principal fuente de energía para la industria y las tres ciudades en que se concentra la actividad manufacturera, de servicios y los mayores avances en calidad de vida. Sin embargo, un sistema férreo pequeño y olvidado, además de deficiencias en infraestructura vial, ponen en riesgo las exportaciones y competitividad del país.


Pero el conflicto armado es una amenaza latente para la nación, envuelta en escándalos de violaciones a los derechos humanos y genocidios. La corrupción es rampante y presente en todas las esferas de la vida, al igual que la impunidad. Esta es Kenia, que por el cohecho pone en riesgo su futuro y visión para 2030.


Colombia puede aprender de las experiencias de Kenia. Ngũgĩ wa Thiong’o, escritor keniano, es el autor de A Grain of Wheat (Un grano de trigo). Esta novela se centra en las historias de una aldea durante la lucha de independencia de Kenia contra los británicos. Mugo, un héroe de los campos de concentración británicos, traicionará al verdadero protagonista de la revolución de su pueblo, Kihika, para salvar su pellejo.


Mugo, que en un principio parece el futuro y promesa de la aldea, aceptado, buscado y reconocido, termina siendo su perdición. De manera similar pasa con la corrupción en Colombia y la consecución del dinero fácil. Cuando no censuramos estos actos sino que los justificamos con la frase “es que todos lo hacen” o “si no lo hago yo otros lo harán”, estamos condenando al país.


La corruptela solo concentra el poder y recursos en unos pocos, además de favorecer a las mafias, grupos al margen de la ley y delincuentes. En Colombia requerimos de una mejor distribución de los recursos que solo será posible si éstos llegan a quienes más los necesitan.


Según datos del Banco Mundial, en 2010 el 10% más rico de los colombianos recibió 44,4% de los ingresos generados en el país. En contraste, el 10% más pobre de Colombia obtuvo 0,9% (¡cincuenta veces menos!). La brecha es abismal. Y mientras el coeficiente de Gini para Colombia ronda 0,55 (siendo 0 una perfecta distribución del ingreso y 1 completa concentración), países como Chile, Costa Rica y México presentan niveles inferiores (0,52; 0,51 y 0,47, respectivamente).


Colombia debe aprender de Kenia y evitar repetir sus errores. Sin duda, la corrupción con impunidad es fuente de inequidad, conflicto y desesperanza. Por ello, para cerrar la brecha, Colombia deberá promover la probidad y la transparencia en todos los niveles de gobierno y el sector privado sino, la corrupción será nuestro Mugo, el Judas de la perdición.


Profesor, Departamento de Economía Universidad de Antioquia