Columnistas

¿Teléfono?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
22 de Junio de 2013


Recordemos que la palabra ‘teléfono’ es de origen griego y quiere decir ‘lejano sonido’.

Recordemos que la palabra ‘teléfono’ es de origen griego y quiere decir ‘lejano sonido’. Quien patentó el teléfono como una novedosa tecnología fue Alexander Graham Bell en el año de 1876, al mismo tiempo que muchos técnicos y personajes de la época opinaron que era un invento completamente inútil pues nadie quería hablar con alguien que no estuviera a su lado.


Recordando viejas historias de Medellín, cuando se instaló el novedoso aparato telefónico muchas señoras destacadas de la ciudad utilizaban el teléfono para rezar largos rosarios, hasta que el señor arzobispo hizo que se recomendara en todos los púlpitos dominicales que esta práctica no era prudente.


Han pasado los años y esos aparatos se han convertido en algo absolutamente necesario para todo el público; así lo demuestra el caso de Colombia en donde se calcula que el número de teléfonos celulares que se han importado sobrepasa los cincuenta millones, lo que resulta una cifra superior al número de personas que vivimos en este país en donde en la actualidad se marca una tendencia muy clara para comprar y vender productos y servicios por ese sistema de comunicación.


Dada la mala educación que se está impartiendo, se puede detectar que el teléfono de emergencia, 123, recibe un 50% de llamadas que consisten en imprudentes juegos infantiles.


Los minutos diarios que cada colombiano utiliza hablando por teléfono alcanzan a sumar varios años del total de su existencia. Sin embargo, al mismo tiempo es fácilmente comprobable que ningún maestro está enseñando debidamente a usar y servirse del teléfono, aparato que usado inteligentemente sería de gran utilidad en la vida de todos y cada uno de los colombianos. El buen uso del teléfono se debe enseñar al mismo tiempo que los principios básicos de salud, vida sexual, alimentación adecuada, el comportamiento social y hasta el acercamiento a la cultura.


Sería maravilloso para toda nuestra sociedad que los rectores y altos dirigentes educativos reflexionaran sabiamente para que efectivamente se enseñe lo conveniente para una vida mejor y próspera, lo que con seguridad ayudaría a la buena utilización del teléfono y de otros maravillosos adelantos técnicos como los computadores y la televisión.