Columnistas

¿Quién ronda a los Gobernadores?
Autor: José E. Mosquera
21 de Junio de 2013


En los últimos cinco años 18 gobernadores han sido sancionados o destituidos de sus cargos por la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría. Unos por irregularidades administrativas y otros por nexos con el paramilitarismo.

En los últimos cinco años 18 gobernadores han sido sancionados o destituidos de sus cargos por la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría. Unos por irregularidades administrativas y otros por nexos con el paramilitarismo. Otros sus credenciales han sido anuladas por el Consejo de Estado al comprobar irregularidades en sus elecciones y algunos que han logrado culminar sus períodos afrontan líos penales por irregularidades administrativas, nexos con los paras, de responsabilidad fiscal y disciplinaria en la CSJ, la Contraloría y la Procuraduría.


Son pocos los departamentos que no han sido afectados por la corrupción y los malos manejos de los dineros públicos que sacude a las administraciones departamentales. Departamentos como Bolívar, Magdalena, Amazonas, Huila, Arauca, Guainía, Casanare, Putumayo, Guajira, Vaupés, Caldas y Choco, entre otros, se han visto abocado a severas crisis institucionales por las destituciones, encarcelamientos o anulaciones de las elecciones de sus mandatarios.


En este período ocho de los 32 gobernadores iniciaron sus mandatos en la mira de la justicia, cuatro han sido separados definitivamente de sus cargos, los otros cuatro están en la cuerda floja. Amén de las investigaciones disciplinarias que se han abierto en contra de otros mandatarios, entre los cuales, el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo.


La primera en ser separada de su cargo fue la ex gobernadora del Huila, Cielo González, quien sólo llevaba seis meses de gobierno, cuando la Procuraduría la destituyó y la inhabilitó 11 años para ocupar cargos públicos. Igual suerte corrió, el gobernador del Valle, Héctor Fabio Useche, quien igualmente fue destituido y engrosó la misma galería de su antecesor, Juan Carlos Abadía (2008-2012), quién el Ministerio Público destituyó e impuso una sanción de una década para ocupar cargos públicos.


Otro que corrió con una suerte similar fue el ex gobernador del Casanare, Nelson Mariño, quien la Procuraduría destituyo e inhabilitó por 14 años.  Entretanto, el Consejo de Estado declaró nula la elección de Guido Echeverri como gobernador de Caldas, departamento que elegirá dentro de varias semanas a un nuevo mandatario.


Otros mandatarios que pende de un hilo son Juan Francisco Gómez de la Guajira; Edgar Díaz de Norte de Santander; José Facundo Castillo de Arauca y Luis Gilberto Murillo Urrutia del Chocó, este último el Consejo de Estado lo suspendió del cargo, mientras resuelve de fondo la demanda de su elección.  


De todos estos casos el que más llaman la atención es el del Casanare, un departamento que el domingo pasado eligió como nuevo gobernador a Marco Tulio Ruiz. El Casanare es uno de los departamentos más ricos de Colombia, entre el 2009 y el 2012, recibió $ 1.5 billones por regalías petroleras, pero ha sido saqueado por la corrupción, el despilfarro y la ineficiencia administrativa.


Ostenta el honorifico puesto de ser el departamento que más gobernadores ha tenidos en las últimas dos décadas: 17 en total, ocho por elección popular y nueve encargados, de los cuales siete han sido destituidos y encarcelados por corrupción y el paramilitarismo. Óscar Wilches (1992-1994), condenado por la Corte Suprema de Justicia a siete años por nexos con el paramilitarismo,  William Pérez (2001-2003), condenado por la CSJ a 15 años por concierto para delinquir y peculado,  Miguel Ángel  Pérez (2004-2007), condenado por la CSJ a seis años de prisión por nexos con el paramilitarismo, Whitman Porras (2006-2007), sentenciado por la CSJ a 18 años de cárcel y lo inhabilitó de por vida, Raúl Iván Flórez (2008-2010), La Procuraduría lo destituyó e inhabilitó por 11 años y Nelson Mariño (2012-2012), el Ministerio Público lo destituyó e inhabilitado por 14 años para ocupar cargos públicos. Esta es una síntesis del lastre que ronda a las gobernaciones.