Columnistas

Cirugía legislativa a la salud
Autor: Eugenio Prieto
16 de Junio de 2013


Múltiples son los diagnósticos como múltiples las alternativas curativas que se proponen para sacar de cuidados intensivos y salvar de la muerte el sistema de salud colombiano.

Múltiples son los diagnósticos como múltiples las alternativas curativas que se proponen para sacar de cuidados intensivos y salvar de la muerte el sistema de salud colombiano. Diferentes son los intereses de cada actor del “sistema” como diferentes sus propuestas. Es paradójico, pero este es tal vez el mayor trastorno del sistema de salud. La incapacidad de los actores de proponer, modificar y ajustar colectivamente. No existe una propuesta concertada incluyente, cuyo propósito colectivo, único y fundamental, sea garantizar el derecho a la salud y la atención oportuna con calidad para todos.   


Por ello, aunque respetamos los objetivos y propósitos de las iniciativas legislativas que hacen tránsito en el Congreso de la República, no compartimos integralmente las propuestas, por considerar que no responden a esa necesaria construcción colectiva ni resuelven los problemas estructurales de la salud en Colombia. 


En nuestra opinión, además de los disimiles intereses, de la desarticulación y falta de concertación de los diferentes actores; los grandes problemas y la pérdida de legitimidad del sistema, se deben a la ausencia de rectoría, de regulación y control por parte del Estado; a los abusos y corrupción; a la debilidad de los sistemas de información -fundamentalmente los contables-, cuyos diferentes planes “únicos” de cuentas, no permiten ni siquiera conciliar las cuentas por pagar y por cobrar entre los actores y el propio sistema. 


De estos y otros asuntos críticos, no se ocupan los proyectos de ley que hacen trámite en el Congreso. Por ejemplo, no establecen herramientas que permitan conocer cuál es el costo real de la salud. No se puede pensar que este tema se resuelve con un flujo de caja para pagar atenciones ya suministradas. No es tan simple. Debemos tener suficiente claridad sobre el costo de lo que ya se facturó, lo que no se ha facturado pero ya se autorizó, o el costo de lo que sin haberse autorizado ocurrirá y el sistema lo cubrirá. ¿O el sistema terminara financiado por los mismos actores, más que por los recursos destinados a su financiamiento? ¿Qué bolsillo aguantará? 


Si no existen condiciones de habilitación financiera precisas, no se puede garantizar la perdurabilidad de los actores del sistema, ni su sostenibilidad y continuidad. La falta de un régimen de reservas, una reglamentación de la forma en la que estas deben invertirse, un patrimonio mínimo, son aspectos que el sistema actual no exige a sus actores y los proyectos de ley en trasmite no corrigen. En un modelo  financieramente responsable, este régimen de reservas y reglamentación de patrimonio, debería ser la base de su operación y desarrollo. 


El remedio propuesto puede ser peor que la enfermedad. La ineficiencia y falta de oportunidad en el flujo de los recursos es un problema que tampoco resuelven las iniciativas legislativas. “Salud mía”, la monumental “caja” que se crea, de $45 billones anuales, no está integrada a un modelo sistémico de información contable por partida doble; el sistema de cuenta única, con mayor fragmentación de los procesos y la aparición de más actores y más etapas para el pago ¿garantizara eficiencia  y agilidad y la no complejidad del sistema? Creo que no. 


Es hora de sensatez y razonabilidad política, de reconocer lo positivo del sistema de salud actual, que con vacíos, abusos, corrupción y múltiples problemas por corregir, ha madurado a lo largo de este ciclo de casi 20 años. En lugar de reinventar la terminología para revolcar el sistema, deberíamos corregir y ajustar los problemas y rescatar los aspectos positivos que han funcionado, para replicarlos en la mejora, estabilización y madurez del sistema de salud en beneficio de todos los colombianos. 


Con profundo respeto, desde mi opinión, con la cirugía que se está realizando al sistema de salud con los proyectos de ley en trámite, se perderán muchos de los aspectos positivos del actual sistema y no se solucionarán sus graves problemas. Sin pretender ser ave de mal agüero, unido a la falta de concertación de los actores, la ruta actual, nos podría estar llevando al colapso del sistema, que puede ser acelerado con eutanasia legislativa.   


*Senador de la República