Economía

Culture, poverty, and violence; causes of child labor in Colombia
Cultura, pobreza y violencia, causas del trabajo infantil
Autor: Johana Ramírez Gil
12 de Junio de 2013


Hoy se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, un motivo para reflexionar sobre el rol que cumplen la familia, la sociedad y el Estado para combatir este delito que afecta a 1.111.000 menores en el país.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Jugar es uno de los derechos de los niños, al igual que la salud, la vida, el descanso y la educación. Todos son vulnerados cuando hay trabajo infantil. 

El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, reiteró su compromiso de lucha contra el trabajo infantil y cualquiera de sus manifestaciones, tras el informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y el Dane que ubican en 13 %  la tasa de trabajo infantil en el país, mientras que hay una dismiución de 80 % durante la última década en el servicio doméstico interno femenino,  en edades que oscilan entre los  15 a 17 años.


Pardo advirtió que “en Colombia ningún menor de 18 años puede desempeñarse como trabajador doméstico”, actividad que calificó como “la peor del trabajo infantil”. Y además resaltó que “las cifras vienen mejorando en términos de reducción”.


El informe que fue presentado por Carmen Moreno, directora de la OIT para los Países Andinos, advirtió que las jornadas de trabajo en el servicio doméstico son prolongadas y alcanzan hasta las 60 horas semanales.   “Es un trabajo invisible, lo oculto del hogar hace que haya niños realizando actividades en contacto con objetos y sustancias que no están adaptadas a su edad”, alertó Moreno, quien añadió que esta situación “limita su asistencia a la escuela y su derecho al tiempo libre y al juego”, necesario para el desarrollo personal.


Multicausal


Por su parte, son múltiples las razones que conducen a un niño o a una niña en Colombia a trabajar, así lo explicó Ana Teresa Vélez, responsable del Trabajo Infantil en la Escuela Nacional Sindical.


“Entran elementos económicos, como los bajos ingresos familiares y la falta de trabajo decente para los adultos, especialmente los padres.  También hay otras razones sociales como la gran cantidad de embarazos adolescentes y la violencia en los barrios que obligan a que muchos niños prefieran salir a trabajar que ser reclutados por los grupos armados. Es una solución menos grave pero sigue siendo problemática”, aseguró Vélez. 


Justamente, el 35 % de las familias con hijos trabajadores indican que la principal razón es la pobreza. Sin embargo, otro 35 % de los menores de edad que trabajan, explican que realizan estas actividades porque les gusta tener su propio dinero, según información del Ministerio de Trabajo. 


En ese sentido, la pobreza y la violencia han influenciado en la cultura de muchas familias que envían a sus hijos a trabajar convencidas de que esta actividad les traerá más beneficios que el estudio, porque además la escuela implica gastos adicionales para las familias. 


Según Norma Amalia Torres, inspectora del Comité de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, “muchas familias ven el trabajo como una alternativa de formación para los hijos y les están es frenando la oportunidad de tener un proyecto de vida, de ir a la escuela y formarse”.


Para eso, el Comité adscrito al Ministerio de Trabajo y con el acompañamiento de entidades privadas, gubernamentales y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), a través de foros y jornadas lúdicas promueve estrategias para sensibilizar a la comunidad acerca de las graves consecuencias del trabajo infantil.


Principales actividades


De acuerdo con el informe del Dane, agrícola, pesca, ganadería, caza y silvicultura agrupan el 36, 6 % de las actividades que adelanta  la población de 5 a 17 años que trabaja en todo el país. Le siguen el comercio, hoteles y restaurantes con un 30,4 % y  el comercio, hoteles y restaurantes con un 14,5 %. 


El interrogante que plantea Ana Teresa Vélez es que hay actividades mucho más “escandalizantes” como la explotación sexual que aunque representa un porcentaje más bajo, es “altamente vulnerable de derechos” y además está sumido en un subregistro que no permite determinar cuántos niños y niñas son víctimas.


Denunciar, primer paso


Pese a que existen el Comité de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Policía de Infancia de Adolescencia, Unidades Móviles y una serie de entidades públicas y privadas vinculadas a combatir el trabajo infantil, ver menores de edad vendiendo dulces en los buses o limpiando los vidrios en los semáforos, hace parte de la cotidianidad en las ciudades del país. 


Esta situación tiene una explicación para la responsable del Trabajo Infantil de la Escuela Nacional Sindical. “El delito es muy poco denunciado y cuando se hacen  los o las mismas instituciones, viene un proceso de diagnóstico de verificación de los derechos que tarda algún tiempo y como el trabajo infantil es multicausal, mientras esto ocurre, los niños regresan a trabajar en las calles. No hay una protección inmediata”. 


Finalmente, uno de los dilemas a los que se enfrenta la ciudadanía es qué hacer cuando un niño trabaja públicamente, por ejemplo, cuando le vende algún producto. Según Ana Teresa Vélez comprarle un producto al menor de edad es reproducir la situación pero ignorarlos también implica una indiferencia a su problemática. “El mensaje es no comprar y denunciar la situación”. 



La voz de una víctima

“Entré a trabajar donde mi tía cuando tenía 10 años. Allí duré un año, yendo de lunes a viernes de 2 p.m. a 7 p.m. Salía del colegio directamente para allá. Lo que yo tenía que hacer en su casa era cuidar a los dos niños y hacer el oficio. Donde mi tía me tocó defenderme como pudiera. Como recién empezaba a trabajar, una tarde me pegué un quemón con una paila llena de aceite que me hizo ver estrellas. Es que todo eso fue duro para mí”, testimonio que entregó una víctima al Ministerio de Trabajo. 




Respuesta inmediata

Doce unidades móviles, con equipos de profesionales sociales, están disponibles 24 horas todos los días, para responder de manera inmediata a las denuncias que hagan los ciudadanos sobre vulneración de derechos de los niños en Medellín. Estos equipos realizan en promedio quince a 20 operativos diarios. “La familia, la sociedad y el Estado debemos pensar en que los niños no pueden trabajar”, resaltó Luz Aída Rendón, subsecretaria de Grupos Poblacionales, al tiempo que invitó a la gente para que llame al 1,2,3 si sabe de algún caso.