Columnistas

En ruta con la Ocde
Autor: Danny Garc韆 Callejas
12 de Junio de 2013


La reciente inclusi髇 de Colombia en la Organizaci髇 para la Cooperaci髇 y el Desarrollo Econ髆ico (Ocde) es una excelente noticia que exige fortalecer la industria nacional.

La reciente inclusión de Colombia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) es una excelente noticia que exige fortalecer la industria nacional.


Para nadie es un secreto que la industria ha venido perdiendo importancia en Colombia desde los setentas. Entre 1970 y 1975, la industria constituía el 23% del Producto Interno Bruto (PIB) mientras que entre 2010 y 2012 representó alrededor del 13%. Es más, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en 2012 el sector manufacturero decreció en 0,7% a pesar de que la economía creció 4%.


Esto es preocupante porque la industria provee de bienes de capital a la economía; permite la modernización de diversos sectores como la agricultura al proveer tractores, fertilizantes y sistemas de riego; contribuye al desarrollo de la nación al transformar bienes primarios en productos con valor agregado y generar empleos estables con buenos salarios; y, promover la innovación como, por ejemplo, con la creación de nuevos aparatos electrónicos (celulares y computadoras).


Al menos tres son las razones para el declive de la industria en Colombia. Primero, la falta de un sistema de transporte eficiente, barato y oportuno. Mientras Colombia tiene una red ferroviaria cercana a los 2.000 km con solo 1.064 km habilitados, sus nuevos socios de la Ocde como México, Chile o Corea del Sur tienen 26.704 km, 5.352 km y 3.379 km, respectivamente. Nótese que Corea triplica la red que tiene Colombia a pesar de tener un territorio casi 12 veces más pequeño.


Además, según datos del Banco Mundial, exportar un contenedor de 20 pies desde Colombia costó USD $2.250 en 2012, en contraste con México, Chile o Corea del Sur donde tuvo un valor de USD $1.450, USD $980 y USD$ 665, respectivamente. Y ni hablar de la efectividad del transporte en Colombia, pues la mercancía muchas veces no llega a su destino por cuenta de los paros del gremio, los bloqueos a las vías y los actos de bandas criminales y grupos subversivos.


Segundo, la corrupción reduce la productividad industrial pues son las empresas menos eficientes las que sobornan para asegurar su posición en el mercado, compitiendo de forma desleal. Al mismo tiempo, con la corruptela florecen el contrabando y los ilegales que “vacunan” a las empresas. Y si agregamos la tramitomanía, el panorama es desconsolador para empresarios y emprendedores. 


En este caso, Colombia deberá aprender de Chile y Corea del Sur, por ejemplo, que presentan mejores niveles de probidad, según el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional.


Tercero, el costo y barreras para acceder al crédito. En 2011, según el Banco Mundial, de cada 1.000 adultos en Chile y Colombia,  346 y 213, respectivamente, pudieron prestar en entidades bancarias. De forma similar, la profundización financiera en 2011 ascendió a 90% y 36% del PIB para ambos países y sin comparar con otros de la Ocde que tienen niveles muy superiores.


Las restricciones al crédito impiden la adquisición de capital, expansión industrial o creación de nuevas empresas, además de fomentar la informalidad que desfavorece a la competitividad del sector. Por su parte, los emprendedores, cruciales para la innovación, se desmotivan y abandonan sus ideas ante la negación de su crédito.


Luego si Colombia desea ser protagonista en la Ocde y no solo jactarse de pertenecer, requiere: avanzar en mejoras para su infraestructura y acelerar proyectos como las Autopistas para la Prosperidad en Antioquia, y la recuperación de la red férrea y del puerto de Buenaventura; combatir de forma más decidida la corrupción, desde las altas cortes, pasando por las alcaldías hasta los funcionarios aduaneros y los privados que incitan al soborno, sin duda acogiendo el marco de la Convención Anticohecho de la Ocde; y, por último, facilitar el acceso al crédito. Así estaremos en ruta con la Ocde.


Profesor, Departamento de Economía Universidad de Antioquia