Columnistas

El agua: medio absoluto para la vida (I)
Autor: Olga Elena Mattei
12 de Junio de 2013


No deber韆 escribir sobre este tema. No deber韆 meterme con la vida, la biolog韆, la bioqu韒ica, la f韘ica, la gen閠ica, la filosof韆, la ontolog韆, la teleolog韆. Y menos con las creencias religiosas.

No debería escribir sobre este tema. No debería meterme con la vida, la biología, la bioquímica, la física, la genética, la filosofía, la ontología, la teleología. Y menos con las creencias religiosas. Éste tema me queda grande, pero me interesa poderosamente. Y le queda grande a cualquiera. Pertenece al arcano. Al misterio de lo ineluctable. Yo estoy absolutamente fuera de puntaje, y no intento pontificar, sino meditar, elucubrar, interrogar sobre mis divagaciones privadas cotidianas. ¡En voz alta! ¡Ay! Temerosa de embarrar mis páginas, le consulté a mi respetado amigo el Dr. Carlos Alberto Gómez Fajardo. Esperaba que me salvaría de hacer el ridículo, diciendo “no te arriesgues, sí te queda grande”. Me recordó que en el libro “¿Qué es la vida?” de Schrodinger, (el antagonizante de Einstein, y quien afinó la teoría cuántica), considera que la vida se da o evoluciona a contramarcha del principio entrópico universal, y que conceptualmente y en la realidad lo contradice. El ordenado universo (= cosmos), se desordena al perder energía, por la entropía, (la segunda ley de la termodinámica) . Las fórmulas y las formas organizadas de la materia se desorganizan.


Desde la antigüedad y con distintos puntos de vista nos hemos preguntado por los misterios y la problemática de la vida: Tales de M., Aristóteles, Galeno, Asclepios, Hipócrates, Vitrubio, los médicos y filósofos árabes, Descartes, Pasteur, Darwin, Schiaparelli, Oparín, Haldane y una cuarentena de biólogos contemporáneos (Watson y Crick, Desmond Morris, etc) que no cabría mencionar, han avanzado en el conocimiento y la conceptualización filosófica de la humanidad en busca de respuestas. 


Definiciones de la vida y de cuál Ser puede considerarse un ser vivo, hay muchísimas. La más simple y establecida desde antaño es la de que un ser vivo es “el que nace, se nutre, crece, se multiplica y muere” Esta definición sin embargo, presenta problemas porque hay seres vivos que no crecen y seres que aunque no se multiplican no dejan de ser considerados como vivos. Además hay seres vivos en estados de inercia o en animación suspendida tan increíblemente prolongados por milenios que podrían ser considerados como no vivos durante dichas etapas; sin referirme a la hibernación de los animales complejos. El asunto es tan espinoso que ha provocado la circulación de una especie de chiste: los cristales de nieve son seres vivos, porque nacen, se nutren, crecen, se multiplican y mueren; entre definiciones que aparecen, son discutidas, se multiplican y mueren como los seres vivos, yo, culpable de ansiedad temática, he pasado años buscando inventarme alguna definición de uso personal. Pero no me cabe aquí. La definición más exacta y comprehensiva, aunque demasiado escueta y poco descriptiva, es la que todos sabemos, aunque los científicos no acostumbran a denunciarla como La Definición: es la de que un Ser es un ser vivo si contiene ADN o  ARN. 


Ya está muy aceptado que por el portento de la panspermia, el transporte de vida nucleótica (en suspensión) por medio de asteroides, cometas, meteoros, etc. nuestro planeta se inundó de vida.


También es sabido que desde los años 50 en Estados Unidos, Stanley Miller y su colega y jefe Urey, y antes que ellos Oparin, el ruso, y Holdering, realizaron experimentos buscando determinar los procesos naturales para la emergencia de la vida en la tierra misma. El famoso caldo de cultivo, la sopa prebiótica, la sopa primordial. Compuesta a base de hidrógeno, oxígeno, metano, amoníaco y nitrógeno, más luz, más calor. Semejante contubernio dio lugar a dichos aminoácidos y con su mezcla de compuestos orgánicos, y con el toque magistral de la formación de las membranas que hicieron posible aislar unidades, la naturaleza lograría la protocélula. Y por la magia de descargas eléctricas atmosféricas reproducidas en el laboratorio (en la redoma), o la de las radiaciónes ultravioleta. Y  la emergencia de la vida se da en los pantanos de las riberas del agua; y gracias al agua, única sustancia capaz de ofrecer la base para su surgimiento y soporte. Lo que quiero destacar es que el agua es, en cualquier planteamiento, la protagonista principal para que la vida como la conocemos, sea posible. Pero ¿por qué en el agua? La respuesta queda clara tan sólo con enumerar la cantidad única y extraordinaria de características, propiedades y cualidades del agua. La lista que hice me sorprendió a mí misma, y para compartirla decidí dedicarle 2 columnas. En esta solo me cupo el contexto…Acompáñame en la próxima!