Columnistas

Proceso 8.000
Autor: Rubén Darío Barrientos
6 de Junio de 2013


Un movimiento gestado en Bucaramanga, bajo el nombre de “Poder joven”, hizo el milagro: ponerle tatequieto localmente a cierta radio ramplona y soez que viene haciendo carrera en nuestro medio.

1

Un movimiento gestado en Bucaramanga, bajo el nombre de “Poder joven”, hizo el milagro: ponerle tatequieto localmente a cierta radio ramplona y soez que viene haciendo carrera en nuestro medio. Recogió 8.000 firmas (¡Sí, 8.000!) para convocar un cabildo abierto que aquietara toda la vulgaridad que se emitía en Tropicana Stéreo, emisora de Caracol en la ciudad de los parques, especialmente en el contenido del programa “Tropi-show”, que era un homenaje a la patanería.


Ese clamor ciudadano nació en el seno de los propios personeros escolares, quienes lideraron el tema para que la chabacanería cesara. La presión se vino con fuerza hacia los anunciantes y se formó un grupo con tanto predominio, que se logró el propósito. Caracol anunció el despido de dos locutores que venían haciendo de las suyas en ese bajo mundo radial y sancionó al director de la emisora. Pero como la cosa era seria, también notificó el cambio de contenidos y temáticas de Tropicana Stéreo.


Este precedente nos reconforta. En Medellín hay unas emisoras de la FM que son auténticas letrinas. Su repertorio y frases escandalizan al más pacato. En sus expresiones se conjugan lo grotesco y lo morboso, para generar un producto irresponsable y carente de respeto. Este tipo de radio, se ha vuelto el pan de cada día en el territorio nacional. Red PaPaz y Bienestar Familiar, han lanzado desde hace algunos años, una ofensiva para que se acate el Código de Infancia y Adolescencia, en su artículo 47 (“Responsabilidades especiales de los medios de comunicación”).   


El 4 de abril de este año, fue noticia el hecho de que el gobernador de Antioquia no se diera cuenta que estaba al aire durante la grabación de un entrevista y soltó una palabra medio vulgar. Eso es una poma al lado de tanta verdulería de esas emisoras, que compiten entre sí por ser la más chabacana de todas (y tienen el rating a su favor). Nos estamos acostumbrando desde las propias redes sociales a convivir con esa barbarie expresiva. Es hora de que se acaben espacios que solo buscan la degradación de los temas sexuales, el doble sentido y la burla estrafalaria.


Hasta ahora, estas emisoras se pasean sin censura y con un libertinaje que avergüenza. No parecen tener esas ondas hertzianas locutores sino gamines del micrófono. Desde luego, los directores cohonestan con estas tropelías, porque se hacen los de la “oreja mocha”. Desde aquí extendemos una invitación para que los anunciantes (que son grandes y reconocidas empresas) dejen de pautar allí. De esa manera, se le acaba el oxígeno a tanta sinvergüenzada y se da una lección de que la radio debe respetar la sensibilidad de la audiencia.


Si en Bucaramanga pasó este feliz suceso, en Medellín tiene que acontecer lo mismo. Y en Bogotá y Cali, también. Es que las emisoras no pueden ser cajas de resonancia de conversaciones desabrochadas de esquinas de barrios, sin dios y sin ley. En una ocasión, Red PaPaz recogió 21.601 firmas para exigir contenidos responsables, en lo que se llamó el “manifiesto de inconformidad”. Hay que seguir sumando, para restar tanta procacidad.




Comentarios
1
Victor
2013/06/06 01:13:02 pm
Totalmente de acuerdo. Dónde firmo?