Columnistas

Respeto por la dignidad
Autor: L醶aro Tob髇 Vallejo
6 de Junio de 2013


La dignidad no es negociable y muchos menos someterla al juicio p鷅lico en el vecindario.

La dignidad no es negociable y muchos menos someterla al juicio público en el vecindario.


Una de las estrategias utilizadas en los momentos de crisis es emplear la del chivo expiatorio, consistente en buscar distractores para desviar el foco de atención. La cual  está siendo empleada por el heredero del trono chavista, gracias a la ingobernabilidad por lo que atraviesa el gobierno venezolano.


Un gobierno que nace de la “ilegalidad” legal, porque lograron acomodar la Constitución de los venezolanos a los antojos de los chavistas, con interpretaciones por fuera de la razón jurídica, no tiene los cimientos fuertes para dirigir los destinos de la nación, es por ello que Maduro tiene los pies de barro.


Afirma el Presidente venezolano, que el expresidente Uribe conspira contra él. Bien es cierto que entre Maduro y Uribe se repelen mutuamente, pero que este último sea un “conspiretas“ capaz de exterminar físicamente a sus contrarios, lo dudo. Lo que sí hace Uribe y  muy bien es recurrir a la negación de sus oponentes, porque con ello, desde el lenguaje les quita legitimidad.


Luego dice Maduro que desde Bogotá, el Presidente Santos se reunió con J.J. Rendón, (experto en mercadeo electoral) y quien fuese asesor de la campaña santista en las últimas elecciones, para conspirar contra el gobierno venezolano. Qué también desde nuestra capital, iban intentar envenenarlo y que posee las pruebas para que le indican el deseo de los conspiradores para sacarlo del “negocio“.


Si lo que dice Maduro es cierto, debe denunciar penalmente a los que intentan asesinarlo, y sí su apreciación hace parte del realismo mágico (si el espíritu de Chavez, bajó en forma de pájaro para hablar con él, cualquier cosa imaginaria puede ocurrir en el cerebro de Maduro) y no corresponde a la verdad, pobre vecindario, con un “loquito“ suelto.    


También sí Maduro tiene las pruebas necesarias que involucran a los funcionarios y exfuncionarios del Estado colombiano, fue porque realizó espionaje. Actividad que es un delito y Colombia debe solicitarle que públicamente se retracte y porque no, pensar en demandarlo penalmente por injuria y calumnia, y espionaje.


Aquellos que hacen mucho ruido, se parecen a una carreta vacía cuando transitan por las vías empedradas, y esa forma de hablar sin conectar la lengua con el cerebro, es contagiosa. Maduro ha logrado que sus aliados de Nicaragua y Bolivia, se infectaran, y salieran a hablar sandeces con la intención de Colombia de asesorarse de la Otan, máxime sí la seguridad nacional está en peligro por las actividades de espionaje de los vecinos.


No es solo la dignidad de Uribe y Santos, la que queda en entredicho, sino la soberanía y la autodeterminación de los colombianos como nación autónoma e independiente (por lo menos en la teoría)  y sí es bueno que en este caso la opinión pública requiere, necesita y solicita conocer la posición del Gobierno de Santos, frente a estos atropellos a nuestra dignidad, y no hacerlo solo por las vías diplomáticas.