Editorial

Ciudad que progresa
3 de Junio de 2013


La descentralización es arma eficiente para los propósitos de mejorar la calidad de vida de las sociedades.

El más reciente informe del programa “Medellín cómo vamos” confirma que las inversiones y los esfuerzos de la ciudad en los últimos diez años han logrado romper una larga historia de resultados irregulares en las luchas contra la pobreza y la falta de acceso a las oportunidades, y contra la violencia, que en nuestro caso ha estado asociada principalmente al narcotráfico y las bandas organizadas. Junto a los reconocimientos internacionales obtenidos por los avances en innovación y desarrollo urbano, esta “certificación”  de un órgano independiente invita a mantener las esperanzas en la victoria contra estos dos grandes males.


En reducción de la desigualdad en los ingresos, Medellín solo fue superada por los éxitos de Argentina, que modificó en 11 % el índice Gini. Tener este coeficiente en 0,5 %,  implica que se logró una reducción en 7,8 %, pues en 2008 en 0,542. La ciudad, dice el analista Jorge Giraldo, se acerca a Costa Rica, cuyos indicadores de pobreza la ponen en tercer lugar en América. La reducción en términos cuantitativos se representa en la disminución de los índices de pobreza, que hoy afecta a 17,7 % de la población, cuando el promedio de las ciudades colombianas está en 17,8 % de los habitantes; en pobreza extrema, los indicadores de Medellín están en 3,5 % cuando en el país se encuentran en 3,3 %.


La lucha contra la inequidad logra sus principales avances con el aumento de coberturas en salud, educación básica y media y trabajo decente. Medellín ha logrado aumentar la cobertura en educación inicial de 76,2 % a 80 % de la población; ha conseguido ofrecer cobertura en salud al 96 % de los habitantes y logró crear 47.000 nuevos empleos en el trimestre septiembre-diciembre de 2012, aunque no se ha certificado si se mantuvieron tras el fin del ciclo estacional de diciembre.


Quedan por resolver grandes interrogantes en la cobertura de nutrición, pues dos personas fallecieron en 2012 por hambre; en la cobertura de educación media, pues sucesivos gobiernos han anunciado tener capacidad instalada para recibir a todos los habitantes que quieran acceder a estos grados de formación pero todavía queda un 15 % de alumnos por fue este nivel, y el empleo juvenil, variable que, aun cuando es común a las ciudades latinoamericanas, no deja de ser inquietante para las autoridades municipales, y que es preciso vincular al acceso a la educación superior de calidad en los niveles técnico, tecnológico y universitario.


La lucha contra la inseguridad también ha dado réditos a la ciudad. Según el programa “Medellín como vamos”, los homicidios pasaron de 69,6 por cien mil personas en 2011 a 52,3 por cien mil personas en 2012, caída que reconoce los importantes esfuerzos de las autoridades contra las bandas urbanas. Haber logrado romper la curva que otra vez comenzaba a subir, sin acercarse a los años en que Medellín fue la ciudad más violenta del mundo, indica que las autoridades municipales y la Policía, que ha de seguir sus mandatos, tienen capacidad para enfrentar los dos más grandes desafíos que hoy tienen: el agobiante desplazamiento intraurbano que afecta a los más pobres y la agresiva microextorsión que se ciñe como fantasma contra el trabajo, la movilidad y la vida. En estas luchas sería importante contar con la denuncia ciudadana, pero sobre todo es necesario devolver a los afectados la confianza en las instituciones, lo que solo se logra con transparencia y efectividad, que son los grandes retos que tienen nuestras autoridades de policía y de justicia.


Que una ciudad logre superar el promedio nacional en campos que parecían ser del resorte del Gobierno Central, como son la equidad con sus distintos componentes, y la seguridad, demuestra que la descentralización es arma eficiente para los propósitos de mejorar la calidad de vida de las sociedades, siempre y cuando, como ocurrió en Medellín, se logre consolidar un acuerdo de los gobiernos municipales, el sector privado, el sector social y el Concejo Municipal, que permite el trabajo conjunto en pro de los ideales compartidos y garantice la existencia de un control social permanente y eficaz en pro de la ciudad. Los logros son motivo de orgullo, los retos, razón para seguir trabajando en forma incansable.