Editorial

El precio del dólar
2 de Junio de 2013


El país confía en que se consolide un escenario de confianza entre el Gobierno y la Junta del Banco,en procura de acciones que propendan a que los sectores exportadores conserven sus ingresos mejoren sus indicadores en productividad y competitividad

El doctor Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, culminó su semana con importantes victorias en la última sesión de la Junta Directiva del Banco de la República. En esta ocasión logró materializar decisiones en favor de su argumento y tocar en algo la ortodoxia de los codirectores, que habían mostrado total rigidez so capa de controlar la inflación, con el sacrificio de los exportadores y los trabajadores. 


Después de convencer al país de que la lucha contra la revaluación era “la madre de todas las batallas” para recuperar la economía, el ministro diseñó el Programa de Impulso a la Productividad y el Empleo, Pipe, que incentiva la compra de dólares por los fondos de pensiones y el endeudamiento en pesos por las empresas, y mantuvo el llamado a la junta del Banco Central para intervenir el mercado de divisas. Según un balance divulgado esta semana, estas medidas han contribuido a iniciar una senda que parece constante en la devaluación, la cual fue impulsada en los últimos días por el comportamiento del mercado de divisas en el mundo. Entre tanto, el ministro había insistido en su reclamo conceptual a la Junta Directiva, señalando la posibilidad de adoptar medidas en pro de la devaluación dado un contexto en el que “la inflación se encuentra en su banda más baja”, dando margen de actuación a las autoridades monetarias.


El doctor Cárdenas representa a los empresarios y miembros del Gobierno que durante los últimos años han dado una dura batalla contra la Junta Directiva del Banrepública, que sistemáticamente se negaba a tomar decisiones en pro de la devaluación del peso. Por eso, más importante que la decisión puntual sobre compra de divisas, que no representa un cambio de fondo en su historia reciente, es la unanimidad en la actuación de los codirectores que han mostrado favorabilidad a la devaluación, encabezados por el doctor Carlos Gustavo Cano, y los responsables de la perspectiva ortodoxa, que tienen el liderato del doctor José Darío Uribe. La divulgación del acta del pasado viernes permitirá saber si las actuaciones de los miembros elegidos por el gobierno Santos, la doctora Ana Fernanda Maiguashca y el doctor Alfredo Meisel, contribuyeron al viraje.


Se podrá alegar que la compra de US$2.500 millones no representa un cambio en la tradición de esa junta, pero también habrá que aclarar que lo importante no es la toma de esa decisión sino las declaraciones favorables a la devaluación del peso que la acompañaron. Si se mantiene esta tendencia, lo más importante es garantizar el compromiso de esa junta directiva con vigilar el comportamiento de la divisa, por ahora variando por el impulso de la economía estadounidense y el freno que empiezan a mostrar los países emergentes, a causa de la disminución de la inversión extranjera directa. Así las cosas, el país confía en que se consolide un escenario de confianza entre el Gobierno y la Junta del Banco, en procura de acciones que propendan a que los sectores exportadores conserven sus ingresos y mejoren sus indicadores en productividad y competitividad.


El viernes fueron divulgados los datos del desempleo en Colombia durante el pasado abril, que logró una disminución del índice en 0,7 % al quedar en 10,2 %. En el Valle de Aburrá, en cambio, la cifra creció de 12,9 % a 13,1 %, una tendencia que coincide con la caída de las exportaciones en 9,5 % durante el primer trimestre e invita a analizar la fuerte interdependencia de los indicadores exportaciones, empleo y crecimiento de la economía antioqueña, como premisa para concertar acciones en pro de la estabilidad económica y de la generación de trabajos decentes, lo que puede alcanzarse con un gran pacto social que comprometa a las autoridades nacionales con la estabilidad monetaria y la inversión en la región; a las autoridades regionales con medidas de alto impacto en empleabilidad, y a los empresarios y trabajadores en acciones de impulso a la formalización laboral y la productividad en el  trabajo. La realidad impone la búsqueda colectiva de medidas osadas que permitan transformar una estructura que ha demostrado su disfuncionalidad.