Columnistas

Obras inconclusas
Autor: Ramón Elejalde Arbelaez
2 de Junio de 2013


Una de las funciones estatales que en los Estados en vía de desarrollo no han podido alcanzar un nivel óptimo que les permita a estos países salir del subdesarrollo es el de la planeación.

Una de las funciones estatales que en los Estados en vía de desarrollo no han podido alcanzar un nivel óptimo que les permita a estos países salir del subdesarrollo es el de la planeación. Colombia, durante el gobierno de Carlos Lleras inició tímidamente una acción para fortalecer los procesos de planeación, cuando impuso la reforma constitucional que les prohibía a los congresistas la iniciativa en materia de gasto público y de inversión, sin embargo, el remedio resultó peor que la enfermedad: Para poder sacar la reforma a la Carta, Lleras tuvo que permitir los nefastos auxilios parlamentarios. La Constitución de 1991 dispuso el voto programático para candidatos a las gobernaciones y alcaldías y la obligatoriedad de los planes de desarrollo en los ámbitos nacional, departamental y municipal. Indudablemente que este si fue un verdadero paso en el camino correcto.


No obstante la existencia de planes de desarrollo cada alcalde, cada gobernador y cada presidente deciden olvidar los planes encontrados y borrar de un plumazo las obras iniciadas, no importa el detrimento patrimonial al Estado que una decisión de esta naturaleza entraña.


En la vía que conduce de Rionegro a El Carmen de Viboral puede uno observar, por lo menos hasta hace pocos años, las ruinas de una construcción que antaño se inició para una cárcel estatal. En cada municipio existen, como en este caso, miles de inversiones perdidas por la politiquería y la corrupción. Porque abandonar obras necesarias y ya iniciadas, es verdaderamente un acto de corrupción.


“Para muestra un botón” decían nuestros abuelos. En Frontino, mi pueblo, existen verdaderas obras faraónicas e inconclusas que inexplicablemente se paralizaron y que jamás vieron su finalización, algunas de las cuales es imposible terminar:


1-Durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez se construyó una planta para oro refractario con dineros donados por el Gobierno canadiense a través del Centro de Investigación para el Desarrollo con una inversión de 545 millones de pesos del año 1996. Jamás existió voluntad política de administraciones municipales posteriores para poner a funcionar la planta, así fuera por un día. Una de estas administraciones recibió un importante dinero con tal fin y prefirió devolverlo. Hoy está desvalijada y su reconstrucción es prácticamente imposible. Proyectos iguales en Perú y en Ecuador son en la actualidad un modelo.


2-En la administración del gobernador Aníbal Gaviria Correa se inició la construcción de la carretera Cañasgordas-La Herradura-Frontino que acorta la distancia entre estos dos municipios y les garantiza una comunicación segura, con una vía de amplias especificaciones, en la cual se invirtieron 11.000 millones de pesos. Al terminar el mandato de Gaviria Correa, a la vía le faltaban 4 quilómetros, los mismos que le faltan hoy. El mantenimiento de la vía por la actual administración departamental se está dando, pero estas dos poblaciones del occidente antioqueño siguen esperando  que alguna autoridad se apiade y decida terminar lo que el Gobierno de Ramos Botero no quiso. 


3-Los entonces gobernador Aníbal Gaviria y ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias decidieron construir una planta de alcohol carburante con una inversión cercana a los 7.000 millones de pesos. Lo primero que hicieron sus sucesores fue construir la planta en un lugar donde no existen cultivos de caña y hoy esa multimillonaria inversión se pierde tristemente.


¿Cuándo nos pondremos serios en materia de la planificación?