Economía

Alert call for the scalpel business
Llamado de alerta para el negocio del bisturí
2 de Junio de 2013


Campañas como “No se convierta en el cuerpo del delito”, “Por tu vida, verifica primero”, esta última en Medellín, revelan la soledad del consumidor de la cirugía plástica estética en Colombia.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Los consumidores de cirugías plásticas estéticas necesitan ser educados sobre la importancia de no improvisar con su propio cuerpo, según la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, promotora de la campaña “No se convierta en el cuerpo del delito”.

Ángela Agudelo 


Cada vez más colombianos acceden a la cirugía plástica estética y ponen en evidencia la falta de garantías para los consumidores de este tipo de servicio.


“No hay un interés del Estado por vigilar estos servicios adecuadamente”, denunció Fernando Flórez, presidente de la Federación para la defensa del Consumidor, con sede en Cali, y llamó la atención sobre la importancia de que las asociaciones de consumidores y el Gobierno mismo divulguen información que eduque y advierta a la gente sobre los riesgos de acceder a este tipo de procedimientos médicos, quirúrgicos y no quirúrgicos.


“Se debe educar al consumidor en cuanto a la verdadera necesidad y la prioridad que se le debe dar a este tipo de productos dentro de un presupuesto familiar”, insistió.


Según Flórez, la mayoría de las veces los consumidores son víctimas de publicidad engañosa que se publica en revistas especializadas y hasta en periódicos, y “es probable que muchos individuos que ofrecen el servicio no tengan la idoneidad para prestarlo en la debida forma”.


A esto se suma un problema cultural, debido al cual las mujeres y hombres antes de tomar ese servicio no se informan bien. “Ellos solo les preguntan a amigos, conocidos, que consideran pueden darles esa información y con cierta discreción”, señaló.


La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva trabaja en la búsqueda de un escenario legislativo propicio para la reglamentación del ejercicio de estos procedimientos, con base en el cumplimiento de la garantía constitucional de defender la salud como derecho fundamental de los colombianos. Según indicó, su intención de reglamentar el tema se fundamenta en la necesidad de controlar los riesgos derivados del ejercicio no idóneo de las especialidades.


Grandes consumidores


Colombia ocupa el puesto once como país en donde más se practican este tipo de procedimientos por persona, según estadísticas de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por su sigla en inglés) de 2011.


Esa organización reveló un estudio según el cual ese año la liposucción fue la intervención quirúrgica más practicada por cirujanos plásticos en el mundo (un 19,9 % del total), seguida por el aumento de senos, con un 18.9 %. Entre las intervenciones no quirúrgicas, por su parte, la más popular fue la inyección de toxinas o neuromoduladores (Botox, Dysport), con un 32,7 % del total.


En Colombia se realizaron 211.879 intervenciones quirúrgicas y 159.629 no quirúrgicas. Las más populares fueron la liposucción, o eliminación de excesos de grasa, (48.754) y el aumento de senos (38.779).


Según cifras de la Alcaldía de Medellín, en esta ciudad diariamente se realizan en promedio cinco intervenciones de cirugía plástica estética.


Por demanda


“A nosotros nos buscan para que le cambiemos la figura a una persona, pero no somos nosotros los que imponemos eso”, dijo Germán Reyes Forero, presidente de la Asociación Médica Sindical (Asmedas), de Antioquia.


“Sobre eso hay toda una cultura, en lo que tiene que ver con los valores culturales de las personas, con las modas, con las vanidades, con los estereotipos que crea la sociedad de consumo. Y sobre eso se ha montado todo un negocio, pero no sabría precisar cuánto dinero se mueve ahí”, dijo, pues en Colombia no hay la obligatoriedad de registrar estos servicios.


“Hay médicos especialistas que pueden cobrar por una reconstrucción estética de senos $2’000.000 y hay otros que pueden cobrar hasta $10.000.000, dependiendo de la oferta y la demanda, y del prestigio del cirujano”, explicó.


Según el dirigente gremial, la población que accede a este tipo de servicios todavía es mínima, pues “su consumo es limitado a los estratos y sobre todo a las personas que tienen capacidad de compra”.


“Somos un país con el 46 % de la población pobre y un 12 % en la pobreza absoluta, y donde los ingresos de la clase media baja son inferiores a dos salarios mínimos”, destacó.



Un sector competitivo

Colombia tiene uno de los costos más competitivos en Latinoamérica en términos de cirugías, tratamientos médicos y medicamentos, según reveló Proexport, al destacar que aquí se puede acceder a tratamientos completos por solo el 10 % de lo que cuestan en Estados Unidos. 


Citó una encuesta elaborada por América Economía en 2012, según la cual 16 hospitales colombianos figuran en la lista de los mejores 45 de Latinoamérica. El 37,5 % de los hospitales se encuentran en Bogotá, otro 37,5 % en Medellín, 12,5 % en Cali y 12,5 % en Bucaramanga. 


La cirugía plástica es uno de los procedimientos médicos que más representan oportunidades como producto de exportación hacia ese mercado, pues los estadounidenses tienen preferencia por destinos latinoamericanos, especialmente del Caribe, cercanos y con facilidad en la conectividad aérea.