Columnistas

Aún vibran los ecos de Lang Lang
Autor: Olga Elena Mattei
1 de Junio de 2013


Durante la rueda de prensa convocada por la Filarmónica para los periodistas culturales con Lang Lang le preguntamos con qué criterios había escogido los dos conciertos programados.

Durante la rueda de prensa convocada por la Filarmónica para los periodistas culturales con Lang Lang le preguntamos con qué criterios había escogido los dos conciertos programados. Él explicó que quería incluir una obra clásica y una del periodo romántico. En la columna anterior en la cual traté la primera parte del ensayo, que correspondió con la segunda parte del concierto, (o sea: el concierto No. 1 de Tchaikovsky), comentamos el énfasis interpretativo en el estilo romántico, En el concierto No. 1 de Beethoven fue evidente un estilo más clásico. Más rigor tradicional en la estilística, pero la misma personalidad muy sui géneris en la ejecución. Todo el sonido es distinto de las demás conocidísimas interpretaciones mundiales. Las escalas tienen mayor énfasis, ritmo, brillo, resonancia. 


En el ensayo, Lang Lang anuncia que se va a saltar la cadenza del primer movimiento porque es muy larga y el ejercicio no es para él sino para la Orquesta y la coordinación entre ambos. En el concierto, dicha cadenza se convierte en un espectáculo nunca visto. Los asistentes tuvimos el regalo de Medellín Cultural de la implementación de dos pantallas gigantes, y de la Orquesta misma, todo el equipo necesario para que Une, por cortesía, transmitiera en vivo y en directo el importante concierto a todo el país. Sería conveniente que alguien que sea músico, se encargara de dirigir las cámaras; por ejemplo, alguien que hiciera enfocar oportunamente las manos del pianista durante todo el tiempo que duran las distintas cadenzas. Fue crucial, interesantísimo y además un placer, poder observar como de cerca las técnicas de digitación del pianista. Fue notorio que no sigue las reglas disciplinarias que los maestros imponen a los jóvenes aprendices del piano. Lang Lang tiene unas manos inmensas y estira los dedos libremente y no solo eso, sino que además gesticula con las manos sobre el teclado en los silencios entre escala y escala..Y en su caso, no sobra repetir que él las ejecuta de manera originalísima, con inflexiones y expresiones, acentos y dinámicas diferentes a lo conocido  en las interpretaciones de otros pianistas. 


A pesar del clasicismo, en algunos cantábiles interpreta y pide a la orquesta una expresión romántica de gesto amplio y pleno de matices, acentos novedosos en la sonoridad, inflexiones producidas con contrastes de pianos y fuertes en una misma frase que otros no han acostumbrado a tocar así. Ofrece escalas con oleajes, acordes cuyo avance o regreso está narrado con sutiles significancias en el volumen o en el tempo.


En el segundo movimiento entra con devoción de santuario. La Orquesta en la misma onda espiritual. Las frases del piano con un respeto muy quedo, casi sacro, y a la vez, muy dulce y melodioso; para luego avanzar acentuada y pausadamente como con un vals. 


En el tercer movimiento, hasta su “toque”, o sea el pulso, la manera de pulsar, combinada con el pedal, es capaz de darle al sonido de las teclas bajas un color ronco novedoso. Y en la repetición del pasaje que yo llamo de la “zamba”, el le resta el sabor brasileño doméstico, con una interpretación diferente a lo siempre escuchado, que me parece muy conveniente. En el tutti presísimo del finale la Orquesta no solo cumple, sino que derrocha energía y brillo, dentro de  una estricta exactitud. Una vez más el maestro Posada no está a la altura, sino por encima de su propia altura. Orquesta y Director alcanzan la dimensión necesaria para darle plataforma adecuada a esta estrella mundial. 


Quisiera que esto tuviese video, para mostrar la apoteosis que fue la prolongada  ovación que el público, de pie, protagonizó, emocionado. El ámbito estalló, parecía que el piso se iba a hundir.


Como encore, Lang ofreció un vals de Chopin, el Waltz Minute…Escrito para tempo muy rápido…!pero no tanto! (Vergonzoso que en la reseña publicada por otro diario la reseñadora, que solo supo hacer su comentario por medio de  una serie de adjetivos de adolescentes, concluyó anotando que él nos “retribuyó con un “concierto” de dicho compositor ¡Y en vez de incluir fotos del pianista y del director, publicaron fotos de gente que estaba por ahí a la mano! ¿Qué tal la calidad de algunos medios de la ciudad?)