Editorial

Hablar de sexualidad
30 de Mayo de 2013


Las nuevas interpretaciones sobre los embarazos en edad temprana muestran que el sistema educativo tiene una importante incidencia en la toma de decisiones conscientes con la vida de los j髒enes y de sus potenciales hijos.

El escándalo por la publicación en algunos medios de comunicación del testimonio de una menor de 14 años embarazada por un compañero al que no pudo identificar durante un juego sexual entre adolescentes, ha vuelto a poner los temas de los embarazos de adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual y las políticas frente a la actividad sexual de los adolescentes, en un lugar importante de las preocupaciones y conversaciones públicas. Lo importante con ello es que la discusión no se limite al escándalo sobre un hecho sintomático sino que nos permita profundizar sobre la sexualidad, sus vivencias y la protección a los adolescentes y a sus potenciales hijos.


La sexualidad adolescente y en especial los embarazos de mujeres menores de edad, porque los hombres no son considerados en una estadística que debiera incluirlos, son objeto de interés del Estado no porque apenas estén apareciendo como hecho social que merece observación y atención pública, sino porque apenas se está conociendo su dimensión estadística y sus características. Conocer que en el año 2012 hubo en Medellín 6.967 partos de mujeres entre 10 y 19 años, cifra superior a los 6.880 partos de 2011 pero muy inferior a los 7.809 de 2009, así como saber que estos partos son uno entre mil mujeres de estrato seis y 94 entre mil mujeres de estrato uno, contribuye a estudiar el fenómeno y a pensar en estrategias políticas, socio-económicas, educativas y culturales para acompañar a los adolescentes en la toma de decisiones que son su responsabilidad pero que impactan a todos.


Además de las estadísticas que ha consolidado el Municipio de Medellín sobre los embarazos tempranos en la ciudad, Profamilia también realiza estudios periódicos sobre la incidencia de los embarazos, la prevención de enfermedades de transmisión sexual y los embarazos tempranos. Además de encontrar que persisten grandes prejuicios que dificultan que las mujeres jóvenes puedan protegerse, en un estudio de 2010 se encontró que apenas el 48 % de los embarazos que se presentan en Colombia eran deseados. Valoramos el esfuerzo que han venido haciendo las secretarías de Salud y entidades privadas como Profamilia para conocer la dimensión y las condiciones de estos embarazos, paso necesario para investigaciones que deben ofrecer conocimiento sobre las razones y los contextos de la vida sexual de los jóvenes.


Las nuevas interpretaciones sobre los embarazos en edad temprana muestran que el sistema educativo tiene una importante incidencia en la toma de decisiones conscientes con la vida de los jóvenes y de sus potenciales hijos. Y lo puede hacer en tanto logre explicar y motivar a sus estudiantes en la formulación de proyectos de vida que representen esperanzas en el aprovechamiento de las oportunidades a su alcance para desarrollarse humana y profesionalmente y para entender que la maternidad o paternidad no pueden ser el proyecto egoísta del sujeto, sino que deben ser el fundamento de proyección de la propia felicidad en un ser al cual darle la vida y criar amorosamente y con inmensa responsabilidad.


La escuela es uno de los lugares donde los jóvenes desarrollan sus conversaciones sobre sexualidad y lo hacen sin presencia de los maestros, que de todas maneras no han sido formados, según ellos mismos indican, para tener conversaciones sobre sexo que trasciendan los temas biológicos, que no son los únicos importantes para discutir con los jóvenes. Como sociedad, deberíamos estarnos preguntando por cómo desarrollar estrategias de educación sexual participativa y conversacional que permitan que alumnos y maestros desarrollen diálogos horizontales que resuelvan miedos y generen posiciones comprensivas frente a la vida genital, los deseos y las responsabilidades con el autocuidado, para no enfermar, y con el cuidado de los otros, para adquirir conciencia sobre el valor de la vida y la trascendencia de ser padres/madres. 


Al tiempo que la escuela y los formadores de cultura hacen lo suyo en la conformación de lugares éticos y de conciencia sobre la sexualidad y la paternidad/maternidad, el sistema de salud está llamado a mantener la vigilancia estadística y los programas de acompañamiento que han contribuido a la generación de conciencia en la sociedad y a estabilizar el índice de nacimientos de niños no deseados por sus progenitores, un hecho que trasciende la simple interpretación de la demografía.