Editorial

Alianza por la pol韙ica
29 de Mayo de 2013


Ha logrado despertar inter閟 entre los defensores de la democracia, los partidos fuertes y los sue駉s liberales por una democracia justa, transparente, descentralizada y equitativa, hoy representados en 25 alcald韆s de Antioquia.

Con la presentación pública de sus dos candidatos al Senado y cuatro a la Cámara de Representantes, avanza la Alianza Liberal por Antioquia, mecanismo de concertación y representación política que recoge los acuerdos programáticos y electorales de seis sectores del liberalismo antioqueño que tienen participación en las corporaciones públicas y las alcaldías del departamento y que se han comprometido a trabajar conjuntamente, en un camino al que no le faltarán obstáculos, de cara a las elecciones de 2014 al Congreso. 


La definición y presentación de los candidatos es otro paso importante de un proyecto que tiene su origen remoto en la Concertación de Matices Liberales y el más inmediato en el Directorio Liberal Departamental. Por ser un proceso de largo aliento, ha logrado despertar interés entre los defensores de la democracia, los partidos fuertes y los sueños liberales por una democracia justa, transparente, descentralizada y equitativa, hoy representados en 25 alcaldías de Antioquia, incluida la de Medellín. 


La animadversión de la mitad de los constituyentes del 91 por los partidos políticos tradicionales, entonces afectados por el clientelismo y por los ataques de sectores interesados en disminuirlos, quedó consagrada en normas dirigidas a impulsar la participación de nuevos movimientos políticos y sociales mientras disminuían las colectividades históricas. Pero estas decisiones tuvieron efectos devastadores sobre la política colombiana, que pasó de estar dirigida por partidos fuertes, con programas claros y capacidad de control ético y político sobre sus representantes, a estar protagonizada por grupúsculos débiles, muchos de los cuales terminaron en feudos unipersonales, sin autocontrol y lábiles a la corrupción.


El carácter representativo de nuestra democracia se redujo antes que mejorar. Así por ejemplo, en las elecciones de 1990 a Cámara de Representantes por Antioquia se presentaron candidatos de tres colectividades, dos movimientos y dos grupos. El liberalismo ganó catorce curules que representaban 467.174 votos y el conservatismo obtuvo once curules que representaban 346.039 votos. Los movimientos minoritarios, que no fueron representados, recibieron 40.240 votos de los 891.994; esto significa que la mayor parte de los electores (un 95,5 %) fueron representados. En cambio, ya en las elecciones de 1998 a la Cámara por Antioquia, la Registraduría certificó que se presentaron candidatos de 29 partidos y movimientos políticos, que obtuvieron 1’144.979 votos. De ellos, alcanzaron curules ocho organizaciones políticas, cuatro de las cuales apenas lograron elegir a un candidato, 21 más, con sus 152.980 seguidores, es decir, el 13,3 % de los votantes se quedaron sin representación y sin voz en la corporación donde se expresan los intereses regionales.


Aunque los dos partidos tradicionales fueron el objetivo del ataque de los constituyentes del 91, en departamentos como Antioquia el liberalismo fue el más afectado por orientaciones que favorecieron prácticas como la “Operación Avispa”, que consolidó jefaturas individuales antes que los intereses partidistas. La Alianza Liberal por Antioquia ataca esa forma de liderazgo egoísta que desorienta a las bases y fundamenta divisiones innecesarias. Su avance crea la esperanza de que los partidos políticos tradicionales adopten medidas que favorezcan su fortalecimiento y desempeño institucional. 


Este paso que acaban de dar la mayor parte de los sectores liberales antioqueños no es todavía la unidad que los dirigentes deberán seguir buscando para consolidar su ideario como coalición de matices de centro-izquierda, y fortalecer sus principios. Así como lo hace el liberalismo, esperamos que también lo intenten las colectividades a su derecha y a su izquierda, para así devolverle a la política la dignidad que merece.