Columnistas

Secuestro, mentiras y negociación
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
26 de Mayo de 2013


El Tiempo en su edición del 23.05.2015, trae en un pequeño recuadro al final de la página 3, la noticia de que van 11 extranjeros secuestrados este año, siendo los últimos la pareja española conformada por Concepción Marlaska y Ángel Sánchez.


El Tiempo en su edición del 23.05.2015, trae en un pequeño recuadro al final  de la página 3, la noticia de que van 11 extranjeros secuestrados este año, siendo los últimos la pareja  española conformada por Concepción Marlaska y Ángel Sánchez.


Las estadísticas de País Libre, informan que el total de   secuestros, durante el trimestre enero –marzo se han reportado 58, que comparados con igual trimestre de 2012,  97, es una cifra significativamente menor.


Pero el asunto es quién está secuestrando en Colombia.


Para responder, es necesario un marco más amplio: lo ocurrido en los últimos 10 años,  para sacar las conclusiones del caso.  El Maimi Herald afirma que  “En los últimos diez años han sido secuestrados en Colombia aproximadamente 6,880 personas, un promedio de 1.8 casos al día entre 2003 y 2012. De los 6.880 secuestros de la última década, 2,380 corresponden a la delincuencia común, 1,700 a las FARC, 1,364 a autores no definidos, 794 al Eln, 347 a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) antes de su desmovilización en 2005 y 158 a familiares de las propias víctimas” http://www.elnuevoherald.com/2013/02/19/1411667/mas-de-300-personas-fueron-secuestradas.html


Miremos el 2012. Es importante hacerlo porque está en pleno funcionamiento la negociación de paz con las Farc (oculta y luego pública). Según El Espectador la delincuencia común secuestró a 43 personas, las Farc a 17 y el Eln a 14. www.elespectador.com 23 Oct 2012. Pero de acuerdo con el Maimi Herald, las Farc, el Eln y la delincuencia común secuestró a 305 personas, cifra igual a la de 2011.


Si nos concentramos en el Eln y, sobre todo, en las Farc, podemos concluir que estos grupos no sólo no han dejado de secuestrar sino que en 2012 y el primer trimestre del 2013, siguen cometiendo este delito atroz, y lo están haciendo en más episodios. 


Las Farc habían dicho a comienzos de la “negociación de paz” que no tenía secuestrados. La evidencia dice todo lo contrario. Y el Eln, está utilizando el secuestro de extranjeros como moneda de cambio para “exigir” su participación en las “negociaciones”. Es paradigmática su actitud criminal al negarse a liberar al contratista canadiense  Janot Wolber, que fue secuestrado por este grupo, junto a dos peruanos, que ya dejó libres.


El punto es que ante la evidencia del secuestro, las Farc persisten en negarlo y el Gobierno Nacional en creerles, para que no se le “dañe” la negociación, tal como lo denuncia Salud Hernández. Hablando de Vargas Lleras y Naranjo, reprochándoles la sordera de su jefe y las suyas propias frente a este delito dice: “Ninguno de los dos conoce al personaje.  Se llama José Dubiel Ramírez.  Su primer error garrafal, su traición, fue dejarse secuestrar por las Farc, burda manera de poner en evidencia a la guerrilla y al presidente. El segundo, escaparse de sus captores cuando debió quedarse amarrado unos años hasta nueva orden. El tercero, quizás el más grave, el imperdonable, contar al país lo sucedido. Un secuestrado de las Farc hoy es y debe ser aire” www.eltiempo.com, 19.05.2013.El relato, espeluznante sigue, pero para los propósitos de este artículo, lo citado es suficiente.


Santos se está convirtiendo en rehén de su propio invento.  No solo está violando la ley internacional y nacional sobre crímenes atroces, como el secuestro, porque  tratando de ocultar lo inocultable, se convierte en cómplice de ellos. Y recuérdese que estos delitos son imprescriptibles. Esto no es de poca monta, cuando se aborde la impunidad para ese grupo ilegal. Ante las evidencias, de poco valen las leyes amañadas como la del Marco Jurídico, ni los ramplones, aunque él cree que son sofisticados, argumentos del señor fiscal. La justicia transicional ha evolucionado. Ya ningún organismo internacional de derechos humanos acepta que no haya justicia, precisamente a partir de experiencias como la de Colombia, en la que la Ley de Justicia y Paz puso un mínimo de cárcel, pero cárcel al fin y al cabo, a los perpetradores y determinadores de crímenes de guerra y de lesa humanidad de los paramilitares. La impunidad ya no es aceptable.


Pero hay un efecto colateral. La estrategia de secuestrar extranjeros tiene el objetivo de hacer ver a la comunidad internacional que el gobierno no tiene el control de la soberanía interna, que la entropía vuelve al país con fuerza y que la inversión extranjera y el turismo no son una opción en Colombia. De nuevo estaremos en el club de los miserables, de los estados no viables, mientras las Farc y sus aliados internos y afuera, comienzan a poner orden con su orden y a construir la república bolivariana de Colombia, parte del socialismo del Siglo 21.