Columnistas

“Ni chicha, ni limoná”
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
23 de Mayo de 2013


El Presidente Santos se quejó del mal servicio prestado por parte de las empresas de telefonía celular.

El Presidente Santos se quejó del mal servicio prestado por parte de las empresas de telefonía celular. Al igual que millones de colombianos que padecemos el “excelente” servicio tecnológico, como de los call y contact center de estas empresas.


El concejal bogotano William Moreno promovió un apagón de celulares contra la multinacional Claro por el mal servicio que esta compañía está prestando, luego de la fusión entre Telmex y Comcel. ¡Claro que no nos comunicamos! La respuesta de la compañía, en vez de preocuparse por mejorar la calidad del servicio, buscar incrementar la satisfacción de sus abonados, se fue a buscarle la culpa a la vaca, es decir al Concejal, por la mala publicidad que le estaba haciendo a la empresa y le amenazó por llevarlo a los tribunales, violando así un derecho fundamental que tenemos todos los colombianos y es el de la protesta. Y como usuario de este servicio lo he padecido, no gozado, pensaba trasladarme de operador, porque por este lado no hay chicha.


Buscando entre las otras dos alternativas que quedan en el mercado, Tigo y Movistar, descarte la primera por malas experiencias previas con esa empresa. Quedaba sobre el tapete Movistar. 


Gracias a la canonización de la Madre Laura, me hizo el milagro de no pasarme para la competencia de Claro. Una persona, que estuvo en la Santa Sede en el este evento, padeció el roaming internacional de Movistar. Antes de irse lo activó, pero no le funcionó. Estando en Roma solicitó por interpuesta persona que le ayudaran a solucionar el problema de estar incomunicada. Esta es la respuesta dada por el “cerniloro” (término que acuñé para los personajes de los call y contact centers en el artículo Cernícalos Empresariales, publicado en esta columna el 28 de julio de 2010): “debe marcar el #500, para que configure el roaming”. El interlocutor le explica al “cerniloro” que el teléfono ya no está en Colombia sino en Roma y que no era posible la configuración del mismo, porque el roaming no le servía, estando activo. La respuesta fue más contundente. “No puedo hacer nada, se debe comunicar con el #500” y procedió a colgar el teléfono. 


Ante esta novela de terror, porque me imagino el estado de impotencia y desesperación del personaje, que por su cargo tiene que estar comunicada las 24 horas del día, decidí abstenerme de pasarme a Movistar, porque allí tampoco estaba la limoná.


Como dice el primer párrafo de la letra de “ni chicha ni limoná” de Víctor Jara, ajustándola a las dos empresas en mención.


“arrímese más pa’ca/ aquí donde el sol (Claro) calienta/si uste’ ya está acostumbrado/ a andar dando volteretas/ y ningún daño le hará estar donde las papas (Movistar) queman.”