Columnistas

La solidaridad ciudadana
Autor: Rodrigo Zuluaga
22 de Mayo de 2013


Despu閟 que un patrullero de la polic韆 salvara a un hombre de ser arrollado por el Tren Metropolitano de Medell韓 en una actitud humana que hizo brillar de orgullo a la Polic韆 Nacional, se han venido conociendo otros hechos

Después que un patrullero de la policía salvara a un hombre de ser arrollado por el Tren Metropolitano de Medellín en una actitud humana que hizo brillar de orgullo a la Policía Nacional, se han venido conociendo otros hechos que dicen mucho de lo solidario del hombre actual en todas partes, dando a entender realmente como la humanidad no es tan mala como parece y se cuenta personas dispuestas a hacer algo útil y beneficioso por el prójimo en todas partes y en todos los tiempos.


También se supo de una francesa y de un policía español que se tiraron a los rieles de la carrilera para salvar a alguien que pocos segundos antes había caído en la peligrosa vía. La mujer y el policía  fueron consagrados como héroes nacionales. Tal parece que en las estaciones de tren estos actos heroicos suceden casi todos los días.


Aunque uno no se entere directamente de estas cosas, hay muchas personas en el mundo que se la juegan diariamente por los otros, con actitudes que dejan atónitos a los demás conciudadanos. Esculcando en esos detalles hermosos que las gentes hacen  en todas partes, me encontré en la red de Internet una serie de pequeños videos del año 2012, donde se muestra la actitud positiva de los ciudadanos rusos, vídeos al parecer recogidos en pequeños poblados. En ellos se ve a conductores en plena calle que se apean de sus vehículos para ayudar a alguien: a un paralítico a pasar la calle, a un anciano que no puede caminar rápido, a un niño en apuros,  a una señora con su coche y su niño. Automovilistas que paran sus vehículos para que pueda atravesar la calle  un perro o una mascota cualquiera.


Son innumerables acciones que señalan que la solidaridad humana aún no ha desaparecido de la faz de la tierra y ojalá no desparezca nunca, porque necesitamos cada vez más gentes comprometidas con el otro, así no lo conozcas, ni sepas donde vive.  Eso hace y dice del buen ciudadano, un hombre que vive cotidianamente  con sus congéneres en un lugar urbanizado con el que siempre debería tener actitudes solidarias.


Porque ya no puede ser  válido aquello de ¨ sálvese quien pueda¨, o ¨primero yo, segundo yo y tercero yo¨. Es necesario desarrollar sentimientos de ayuda,  respeto y  amor por los otros, al fin y al cabo estamos de paso por este valle de lágrimas como diría el religioso.


 Pero los sufrimientos  serían menores si la ayuda mutua aflorara siempre que estamos en contacto con los problemas de la gente. No hay que hacerse el de la ¨vista gorda¨, ni  aplicar el ¨quemeimportismo¨frente a los demás cuando de colaborar  se trate. De seguro veríamos que los más beneficiados o salvados de las aguas revueltas seríamos nosotros mismos.