Columnistas

El club de las puertas giratorias
Autor: Guillermo Maya Mu駉z
20 de Mayo de 2013


En Colombia, en casi todos los sectores de la econom韆, existe el club de las puertas giratorias, que es el nexo entre los intereses privados y los intereses p鷅licos, y los funcionarios pasan del sector privado al sector p鷅lico,


En Colombia, en casi todos los sectores de la economía, existe el club de las puertas giratorias, que es el nexo entre los intereses privados y los intereses públicos, y los funcionarios pasan del sector privado al sector público, y del sector público al sector privado sin ningún problema, pensando que los conflictos de intereses entre lo público y lo privado no existen. 


Al contrario, para los funcionarios del sector privado es un plus, que ellos llaman “sacrificio para servir a la patria”, pasar por el sector público para servir los intereses de grupos económicos, diseñando marcos regulatorios y estructuras institucionales amigables con los intereses privados. En este sentido, los “altos expertos” al retirarse del sector público vuelven al sector privado, con conexiones políticas, burocráticas, conocimiento de los huecos regulatorios del estado, etc, que pueden ser rentabilizados por el sector privado con creces, y se convierten en lobistas de los intereses privados frente a los órganos de poder público, muchas veces en detrimento de los intereses públicos, como ocurre en el sector de la minería, en donde el club de las puertas giratorias tiene un capitulo propio, con exministros, y funcionarios de alto rango. 


En el sector de telecomunicaciones, el ministro Diego Molano hace parte del Club de las “Puertas Giratorias”, quien junto con Hilda María Pardo Hasche, actual representante legal de Claro, y de Daniel Medina, fueron miembros de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones. Después, Daniel Medina fue ministro de comunicaciones en el segundo gobierno de Uribe. 


El ministro Molano “fue director de la Comisión de Regulación de Comunicaciones de Colombia entre 1996 y 2000. Su gestión se centró en la liberalización del sector y tras su paso se registró un incremento en la competencia e inversión extranjera privada en el país”. (Wikipedia, entrada hecha por el mismo ministro, supongo). Igualmente, también ha sido alto directivo de algunas transnacionales del sector como Bellsouth y Telefónica.


Desde entonces, en vez de aumentar la competencia en el sector de telecomunicaciones, la concentración es alarmante. El Grupo Comcel-Claro-Telmex-América  Móvil tienen más del 80% del tráfico  total de telecomunicaciones del país, gracias a que no existe una regulación que le ponga un tope al principal jugador en telecomunicaciones, como si existe en Energía que le puso un tope del 25%. 


En el pasado debate de fusión entre UNE-EPM y Millicom, finalmente aprobada, el Ministro jugó un papel de primer orden, en cuanto a la argumentación y autoridad de experto  de por qué se debería hacer la fusión. El mismo Marck Eichmann, Gerente de UNE y quien a su vez viene de Enron y Telefónica-Movistar, usaba la autoridad del ministro para sustentar la fusión: “(…) Diego Molano, ha dicho que por haber un operador dominante (Claro), se necesita que otro operador le haga contrapeso (UNE-Millicon)”. (Entrevista (a Marck Eichmann) la fusión de TIGO y UNE nos fortalecerá para competir con Claro, facildigital.com, abril 22-2013).


Por su parte, el ministro Diego Molano, el pasado 7 de mayo, afirmó en el Concejo de Medellín que: “las fusiones de las empresas son tendencias en el mundo y no solo pasa en Colombia, en Estados Unidos, por ejemplo, hace  diez años había 20 operadores y hoy, por la naturaleza del mercado, el negocio está en manos de tres operadores (…) (Si Tigo y UNE se fusionan) quedarían obviamente como uno de los líderes de la industria”. (MinTic y gremios respaldaron fusion, elmundo.com, 7 de Mayo de 2013). Que las fusiones y las adquisiciones sean frecuentes en el mercado, no significa que UNE, una empresa rentable, y con mejores prospectos que TIGO-Millicom, hubiera tenido que fusionarse con un socio tan malo como Millicom.


En el mercado de las telecomunicaciones en Colombia hay un gran poder de mercado concentrado en los dos principales operadores, Claro y Movistar-Telefónica. La fusión de UNE-Millicom, no cambia para nada la estructura de las telecomunicaciones en Colombia. Más bien aumenta la concentración del mercado, sin que el control y el poder de mercado de Claro estén en peligro; y a lo mejor,  UNE-Millicom resulta siendo aliado de Claro y Telefonica-Movistar en detrimento del bienestar de los colombianos. 


El Ministro en vez de hacer cábalas para presionar la fusión UNE-Millicom, debió haberse puesto a hacer una ley regulatoria, seria, para el sector, apoyando los esfuerzos de Senador Robledo, en este sentido. Se debería quebrar la alta concentración del mercado de las telecomunicaciones, haciendo vender negocios a las  empresas que dominen más del 25-30% del sector, pero no poniendo a UNE como chivo expiatorio, en una fusión a pérdidas, para resolver la falta de competencia.


Debemos recordar a Stiglitz: “Podemos intentar inculcar mejores modelos éticos. Pero no podemos confiar en ellos cuando a tanta gente le parece que las puertas giratorias no tienen nada de malo. Ellos dicen que controlan los conflictos de intereses, pero nosotros vemos que pueden controlarlos para satisfacer sus propios intereses” (El capitalismo de amiguetes al estilo americano, elpais.com, febrero 14-2002).