Columnistas

La bicicleta es dinero
Autor: Carlos Cadena Gait醤
20 de Mayo de 2013


Hoy termina la primera campa馻 #TwitterCicla de Colombia, mezclando redes sociales con una bicicleta plegable de pedaleo asistido, para promover la movilidad sostenible.


Hoy termina la primera campaña #TwitterCicla de Colombia, mezclando redes sociales con una bicicleta plegable de pedaleo asistido, para promover la movilidad sostenible.


La motivación detrás de la iniciativa fue clara: invitar a “un par” de personalidades de la ciudad a movilizarse todo el día en la bicicleta, e ir informando a sus seguidores sobre su experiencia (ver “La #TwitterCicla”, mayo 6 de 2013). Sin embargo, fue tal la acogida que ese par de personalidades terminaron siendo 27 usuarios en Medellín, incluyendo políticos, periodistas, artistas, y varios ciudadanos ordinarios, haciendo cosas extraordinarias. En Bogotá, apenas comenzó la semana pasada.


Esta experiencia con tan diversos usuarios nos dejó dos conclusiones. En primer lugar, usar la bici para transportarse es un verdadero placer; como me decía una de las usuarias: “si me regalan esta bici, te juro que me movilizo en #TwitterCicla todos los días”.  No obstante, la segunda lección es que no están dadas las condiciones de seguridad, comodidad y cultura para hacerlo. Sencillamente, es muy peligroso movilizarse en bicicleta en ciudades donde la política pública privilegia al ‘rey carro’; nos hemos resignado a vivir en ciudades donde el peatón y el ciclista no valen un centavo.


Si la bicicleta es un opción tan maravillosa, ¿cómo se explica que los gobiernos de nuestras ciudades no inviertan en ella? Fácil, como decía el expresidente Clinton: “es la economía, estúpido”. Las decisiones de muchos de nuestros políticos usualmente se toman sólo en término del costo-beneficio financiero. A los gobiernos les cuesta dinero construir ciclorrutas, campañas de promoción ciclista, etc. Peor aún, el paradigma de “progreso” en nuestros países está íntimamente ligado al consumismo, a la construcción de mega-obras viales, a la producción y venta de carros. Al final, entonces, los políticos nuestros están convencidos que consiguen más votos cuando construyen nuevas autopistas (más caras y que terminamos pagando todos), que cuando pintan ciclorrutas. ¿Curioso, no?


Para no quedarnos en lo romántico de la bicicleta, hablemos de dinero. Un reciente estudio del Departamento de Transporte de Nueva York demuestra que la construcción de ciclorrutas protegidas esta correlacionado con un aumento en las ventas de los comerciantes de la zona. En la hermosa novena avenida de Manhattan, por ejemplo, la construcción de una ciclorruta protegida evidencia un aumento en ventas al detal del 49% en el último año. ¿Cómo recibirán ese dato nuestros amigos de Fenalco? 


En la ciudad de Copenhague se demostró que por cada kilómetro recorrido en carro la ciudad gasta apróximadamente 300 pesos, mientras que por cada kilómetro recorrido en bicicleta, la ciudad ahorra 700 pesos. ¿Por qué? Pues el gobierno ahorra en grandes moles de cemento, se reducen problemas de salud pública (aire contaminado, ejercicio diario), se atrae talento humano.  


Como en nuestra sociedad todo pasa por el bolsilo, entonces la única vía es la creatividad. Para empezar hago esta sugerencia:


Respetado Alcalde Gaviria, estimado Aníbal, sé de tu amor por la bicicleta. Te sugiero que creemos un programa de incentivos para los servidores públicos que se animen a movilizarse hasta su trabajo en bicicleta. No estoy diciendo que tenga que ser dinero, pero si tiene que ser algo muy creativo. Podríamos empezar por usar las caravanas del Día EnCicla, como lo hizo tu Director de Planeación durante su día de #TwitterCicla (un reconocimiento honesto a él por aceptar el reto).


Respetado Gobernador Fajardo, doctor Sergio, le sugiero que hagamos algo similar con los funcionarios de la Gobernación. No hablo de obligar a nadie a bajarse de su carro, sólo sugiero que creemos los incentivos para que logremos más servidores públicos pedaleando diariamente a su trabajo.


No hay mejor forma de educar que con el ejemplo.