Columnistas

Dimensi髇 de la codicia
Autor: Dario Ruiz G髆ez
20 de Mayo de 2013


Si alguien quiere conocer el retrato m醩 ver韉ico y amargo de lo que es en la actualidad Colombia a nivel de ciertos grupos econ髆icos de poder, tiene que ver el informe de Sim髇 Gaviria sobre Interbolsa,


Si alguien quiere conocer el retrato más verídico y amargo de lo que es en la actualidad Colombia a nivel de ciertos grupos económicos de poder, tiene que ver el informe de Simón Gaviria sobre Interbolsa, una exhaustiva investigación que, explicada con ironía y fundamento alcanza la dimensión de los grandes documentos que en los últimos años se han publicado en Estados Unidos e Inglaterra sobre la ruindad de algunos grupos financieros como Enron, JP Morgan, Barclays, sobre las intrigas políticas que los acompañan, el siniestro ambiente de las Bolsas y los Comisionistas. Este tipo de informe ha sido escaso en Colombia o porque los periodistas no logran acceder a las verdaderas fuentes de información o porque muchas veces lo que se juegan es su vida. O porque se carece de una visión panorámica del problema que solamente puede dar la capacidad reflexiva de quien sabe que un mero informe es tan perecedero como una noticia y de lo que se trata es de medir los alcances que sobre una sociedad tiene un suceso tan aberrante como éste.


 El informe “Warren” sobre el asesinato de Kennedy no es una fría y sucinta enumeración de nombres y de fechas sino una reflexión puntual y lacerante de lo que supone una trama oscura de intereses políticos actuando desde las sombras en complicidad con el crimen organizado, el fanatismo religioso. Como en “Zodiac” de David Finger las pesquisas se vuelven un laberinto y aun cuando finalmente no se detenga al asesino lo que  importa es la manera como se disecciona a una sociedad en su hipocresía, en sus odios disimulados y en su capacidad de encubrir aquello que considera perjudicial a sus intereses. Lo significativo es que ya esto lo había incorporado la ficción, me refiero a James Bond cuya saga va mostrando los entramados de estos grandes poderes, el petróleo, el oro, el narcotráfico. En el film de Tom Cruise, “Jack Reicher” la trama de los poderes que actúan desde las sombras es ya la de la especulación urbana, “hacer calles que no son calles, parques que no son parques, desalojar vecindarios para construir torres”.


El capital decente carece hoy de escrúpulos para aceptar el capital criminal tal como lo señaló Zygmunt  Bauman, y lo hace a través de ciertos grupos financieros, de ciertos bancos. Por eso es tan impresionante aquel aparte que Simón Gaviria denomina “ los malos se juntan” o sea como confluyen en un mismo comisionista tanto los dineros del narcotráfico como los de las FARC, la ultraderecha y la ultraizquierda. Ese pecado capital que es la codicia da paso a la deslealtad, a la traición “deliberada, especialmente para beneficio personal como en el caso de dejarse sobornar” La codicia sin freno en un mundo que mató lo sagrado, que utilizó el Derecho para crear mentes criminales termina por estallar víctima de su propia dialéctica de enriquecimiento acelerado y sin control, situado ya en un universo de ciencia ficción, un país sin territorio. “No hay credulidad tan ansiosa y ciega como “nos recuerda el autor de “El corazón de las tinieblas”- la credulidad de la codicia que es, en su medida universal, la miseria moral y la indigencia intelectual de la humanidad”.