Editorial

El Concejo cumplió
10 de Mayo de 2013


La riqueza argumentativa del debate demostró la amplia representación que diversos sectores tienen en el Concejo y la existencia, aunque ojalá fuera más amplia, de una base ciudadana atenta a las grandes decisiones.

 


Con la apretada votación que pasó, tras modificaciones propuestas por la comisión de ponentes, el proyecto de acuerdo que aprueba la fusión UNE-Millicom, el Concejo de Medellín concluyó diez semanas de amplia y seria discusión sobre el futuro del negocio de telecomunicaciones, de UNE y de Empresas Públicas de Medellín, demostrando que está a la altura de sus responsabilidades con la ciudad y su patrimonio.


Durante ese tiempo, sectores expertos e interesados de Medellín participaron con gran intensidad en el debate, demostrando una vez más que los temas relativos al patrimonio público y las empresas municipales siguen siendo de gran importancia para la ciudadanía. La diversidad ideológica, la riqueza argumentativa, la aparente polarización en la discusión, demostraron la amplia representación que diversos sectores tienen en el Concejo y la existencia, aunque ojalá fuera más amplia, de una base ciudadana atenta a acompañar y discutir las grandes decisiones públicas y lista a controlar a las autoridades cuando están abocadas a grandes decisiones.  Esto es algo supremamente saludable para la ciudad.


En esta oportunidad, como ya había ocurrido en 1997, el Concejo estaba ante una decisión histórica, en la que se pusieron en juego las posturas ideológicas tradicionales, el apego de los habitantes de Medellín a la propiedad pública de sus empresas de servicios públicos y el futuro de UNE, de EPM y de las transferencias de esas empresas al Municipio. Ante la importancia de la decisión a tomar, se alcanzaron a presentar propuestas de aplazar la decisión o delegarla directamente a la ciudadanía, que no lograron prosperar gracias a que el Concejo atendió la urgencia de decidir, dado que solo hasta hoy, viernes 10 de mayo, había plazo para declarar ante el Ministerio TIC el interés en participar en la subasta 4G. 


La aprobación por once votos favorables, nueve negativos y una abstención, es señal muy clara de que este proyecto, a diferencia del de transformación de Emvarias, encarnaba una gran incertidumbre y exigía madurez para arriesgarse en un escenario cambiante. Los once concejales que aprobaron el proyecto tuvieron argumentos tan respetables para la ciudad como los de los nueve cabildantes que estuvieron a favor de la propiedad pública de UNE, entre ellos la mayor parte de la bancada del Partido de la U, que sostuvo importantes reuniones con sus líderes naturales antes de votar negativamente la propuesta, yendo, incluso en contravía de su postura ideológica favorable a la inversión privada en todos los sectores económicos.


Así como los partidos, hay concejales que tuvieron acciones muy relevantes en el proceso. El presidente de la corporación, Nicolás Echeverri, y la coordinadora de ponentes, Aura Marleny Arcila, trabajaron arduamente garantizando la participación de todos los sectores mientras aportaban argumentos a favor de la transformación. El concejal Luis Bernardo Vélez, vicepresidente primero del Cabildo, trabajó sin descanso, e impulsó acciones de gran riesgo como la presentación de una acción de tutela contra el proceso o la búsqueda de inhabilidades para concejales cuyos votos eran favorables; su postura habla a favor de la libertad de acción y voto que tuvieron los miembros de la coalición de gobierno en el Concejo. En ese marco, es inquietante la postura del concejal Santiago Martínez, quien después de haber firmado favorablemente la ponencia, determinó no votar en comisiones y tampoco hacerlo en la plenaria. Su postura revela poca coherencia ante la ciudadanía. 


La decisión del Concejo de Medellín recoge nuestras expectativas en torno al futuro de UNE, especialmente porque en el escenario actual de desarrollo de las telecomunicaciones era imposible pensar que la empresa pública pudiera seguir actuando sola en un negocio que exige convergencia, alianzas internacionales, amplias inversiones y capacidad de riesgo para adecuarse a un mercado costoso y demandante. El paso que se ha dado contribuye a que se fortalezca la capacidad de nuestras instituciones de tener un lugar en el mundo de las telecomunicaciones y mantiene capacidades públicas en la ciudad. Pero aprobada la fusión, no desaparecen las potestades del Concejo de Medellín. La inversión que la ciudad conserva en la empresa mixta creada le exige mantener una actuación vigilante para garantizar la preservación del patrimonio público.