Columnistas

Ampliación del período presidencial
Autor: Delfín Acevedo Restrepo
9 de Mayo de 2013


La propuesta del presidente Santos de ampliar su periodo presidencial por dos años como tiempo mínimo requerido para culminar las negociaciones de paz que se adelantan en La Habana con la guerrilla de las Farc


La propuesta del presidente Santos de ampliar su periodo presidencial por dos años como tiempo mínimo requerido para culminar las negociaciones de paz que se adelantan en La Habana con la guerrilla de las Farc y que fue presentada por el primer mandatario en el Congreso con los alcaldes del país que se desarrolló en Cartagena la semana anterior, no tuvo acogida en el ámbito político ni en los medios de comunicación y por ello el primer mandatario en un acto de sensatez y equilibrio racional se apresuró a retirar su propuesta que incluía no sólo al primer mandatario sino también a los alcaldes, concejales, ediles y diputados, con los enormes riesgos que ello implicaría para el proceso democrático. El período para quienes hoy ocupan estos cargos sería entonces de 6 años.


Los voceros de la clase política, con el presidente del Senado Roy Barrera a la cabeza, consideraron que era mejor tramitar en el Congreso que en las urnas dichas propuestas, ya que desde el punto de vista jurídico también se divisan obstáculos evidentes, pues tratándose de una reforma estructural del Estado Colombiano, habría que considerar también cuales deberían ser los períodos de los órganos de control y de la Junta del Banco de la República frente a las nuevas situaciones.


Además, el tiempo sería otro factor en contra, pues por las razones anotadas, la reforma tendría que haber sido presentada la semana anterior y no se justificaría que una reestructuración de semejante calibre pudiera tramitarse con tanta celeridad. Después de 24 horas quedó claro que la propuesta de Santos “había sido una metida de pata fundamental” y el primero en reconocerlo fue el mismo proponente, quien en carta dirigida a Roy Barrera manifiesta que “jamás me permitiría sugerir una reforma constitucional en beneficio propio”.


De todas maneras quedó flotando en el ambiente la importancia de ampliar el período presidencial de 4 a 5 o 6 años, como ha ocurrido en otros países de América Latina y eliminar definitivamente el embeleco de la reelección. Después de este fallido episodio queda muy claro que el presidente Santos buscará de todas maneras su reelección y con la pausa requerida presentará un proyecto de reforma constitucional para eliminar la antedicha figura. En dicha reforma debería  incluirse además la supresión de la Vicepresidencia y su reemplazo por la designatura que ha hecho parte de la tradición nacional.


En cuanto a la reelección de las cabezas de los mandatarios locales, vale decir, gobernadores y alcaldes, se trata de una iniciativa que cuenta cada día con menos aceptación en la opinión pública. Más de 18 veces se ha pretendido modificar el artículo 152 de la Constitución Nacional para dar paso a tan odioso propósito y otras tantas ha fracasado el proyecto, pues son los mismos congresistas los primeros interesados en que estas iniciativas  no prosperen, para impedir con ello que llegue más gente al baile, con nuevos actores en su siempre codiciado anhelo de conservar el poder político.


Con la reforma constitucional que consagró la elección popular de burgomaestres, la institución del gobernador se ha reducido sensiblemente y los Departamentos  como instancias entre el municipio y la nación pueden perfectamente desaparecer. Y en cuanto a los mismos gobernadores y alcaldes debe quedar claro que sus programas de gobierno y sus planes de desarrollo son para un período de 4 años, como se consigna en la Carta Magna. Si este período se considera muy corto, podría ampliarse a 5 o 6 años mediante una reforma del Estatuto Mayor, como se ha dicho, pero no resulta de buen recibo que dichos períodos se estén modificando al vaivén de las circunstancias.