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“Newspapers should be schools for training”
“Los periódicos deben ser escuelas de formación”
Autor: Sergio Alexander Zuluaga Díaz
3 de Mayo de 2013


Arturo Giraldo trabajó durante más de veinte años en la casa editorial EL MUNDO como redactor de internacional, editor de opinión y editorialista.


Foto: Angela Patricia Zapata 

Arturo Giraldo estudió la primaria en el Colegio Miguel de Aguinaga, de la Comuna 8. Después ingresó al Liceo de la Universidad de Antioquia, donde cursó primero de bachillerato; luego ingresó al Seminario de los Terciarios Capuchinos en La Estrella, donde llegó hasta quinto de bachillerato; y finalmente terminó sus estudios de básica secundaria en el Liceo Nwocturno de la Universidad de Antioquia. 


Apenas siendo un egresado de Periodismo de la Universidad de Antioquia, por allá en 1971, Arturo Giraldo asume su primer trabajo en el periódico Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, donde inicia una larga carrera de ejercicio periodístico de la que, según él, EL MUNDO fue, es y seguirá siendo su casa. 


En honor a su entrega, profesionalismo y diligencia, la Fundación FundaMundo decidió hacerle un reconocimiento con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra hoy, y a su compromiso con uno de los géneros periodísticos más complejos y allanados por el empirismo: el de opinión. 


-¿Cómo fueron sus primeros pinos en el periodismo? 


“Mi trabajo en Vanguardia Liberal fue mi primera experiencia profesional. Yo recuerdo que nos fuimos para Bucaramanga un grupo de periodistas a ejercer en un medio que era manejado por el empirismo, por lo que tuvimos que gastarnos las primeras dos quincenas en aguardiente para ganarnos a los mandamases del periodismo. 


Luego trabajé dos años en El Colombiano y de ahí me fui para la Universidad de Antioquia como profesor de tiempo completo. 


“En 1979 participé en la fundación del periódico EL MUNDO e ingresé a la sala de redacción que estaba bajo el mando de Darío Arizmendi. Solo duré un año cubriendo la fuente de internacional, porque me fui a trabajar en la dirección de dos noticieros radiales de RCN y Caracol. Ya después recibí la invitación de Humberto López para que regresara a EL MUNDO como editor de opinión. Allí duré diez años”. 


-¿Y qué funciones cumple un editor de opinión? 


“Es el que se encarga de recibir los artículos de los colaboradores y columnistas y de revisarlos detalladamente, ya que si a uno se le pasa un error queda mal el columnista, el editor y el periódico”. 


-¿Cuáles eran los errores más comunes en un artículo de opinión?    


“No son muchos, pero como es un ejercicio muy ligado al empirismo habían títulos muy largos. De resto, cuando uno leía un párrafo que no era claro o coherente, llamaba al autor del contenido para cuadrarlo. En esos primeros diez años empecé a hacer mis primeros pinitos en la redacción de editoriales”. 


-¿Qué tanto influyó don Guillermo Gaviria en sus primeros contenidos editorialistas? 


“Demasiado. Con la venia de él yo empecé a hacer editoriales semanales. Don Guillermo Gaviria, a pesar de ser ingeniero de Minas, era un extraordinario escritor de editoriales. Nos la pasábamos todo el día discutiendo los temas y ultimando detalles”. 


-¿Cuál es la diferencia entre un artículo de opinión y un editorial? 


“La columna de opinión da mucha más libertad para el que la escribe, incluso uno ve columnas más estilo crónica que argumentadas. La columna es un género muy lindo porque te da muchas posibilidades, cada autor le da su propio sello. 


En cambio, el editorial pretende reflejar el pensamiento de un colectivo, en este caso de un periódico, lo que lo hace un ejercicio más responsable frente a su concepción y escritura. Está en cabeza del director o de quien él delegue. Es un contenido ligero porque se presta para el juego dialéctico y el uso del humor y la ironía, pero en general siempre está enfocado a los temas controversiales. A diferencia del artículo de opinión, el editorial tiene un planteamiento, un desarrollo y una conclusión”. 


-Estos artículos no tienen hoy una ubicación específica en los periódicos. Se pueden ver al comienzo, en la mitad o al final de los impresos. ¿Esto significa que se han ido relegando? 


“Eso es muy relativo porque los periódicos impresos pueden hacer invitaciones a leer estos contenidos en las primeras páginas. Algunos presentan a sus columnistas estrellas. Además hay que entender que en los primeros medios impresos el enfoque era la opinión y no la noticia, que viene siendo un invento moderno, ya que los periódicos eran netamente ideológicos y fueron instrumentos de debate y combate político. Sin embargo, con el auge de las nuevas tecnologías en los últimos tiempos, los periódicos han tenido que transformarse, ser más explicativos y analíticos”. 


-Usted no solo fue profesor en la Universidad de Antioquia sino que estuvo al frente de la vicedecanatura de la Facultad de Periodismo, luego de sus primeros diez años en EL MUNDO. ¿Qué papel deben jugar las universidades en la formación de periodistas de opinión? 


“Yo no estoy actualizado sobre los pensums de las universidades, aunque ahora veo que el periodismo se ha desligado de la comunicación social y se ha vuelto algo más especializado. Esta división ha sido beneficiosa porque una persona puede dedicarse cuatro años a estudiar los géneros periodísticos. Por eso creo que hay que empezar simultáneamente con la noticia y la opinión. La competencia para los medios impresos es muy fuerte, de ahí que es necesario que los periódicos sean escuelas de formación de periodistas de opinión. Ese es el relevo generacional que se necesita, que los editores escriban artículos de opinión y que los periodistas que más saben de los temas contribuyan con esta tarea”. 


-¿Cuál es su consejo para los periodistas que quieren incursionar en los escritos de opinión? 


“Hoy hay mucha teoría sobre periodismo de opinión, pero primero hay que arrancar a escribir sin miedo. Por ejemplo, nosotros en  EL MUNDO tuvimos una columna que se llamaba Sala de Redacción, en la que invitamos a los periodistas a escribir su punto de vista sobre algún tema. Lamentablemente en diez años no hubo dos o tres colaboradores en este espacio. Eso es preocupante, ya que los periodistas no se deben quedar solo con la reportería o con la interpretación para escribir un buen título”. 


-Esta estrategia en la que se ha embarcado EL MUNDO para llegar a las instituciones educativas a formar ciudadanos democráticos y participativos hoy llega a 17 municipios de Antioquia. ¿Qué opinión le merece?


“Es una iniciativa extraordinaria. El solo hecho de que los estudiantes se apropien y se empoderen de un periódico para leerlo y hacer actividades con él, y no para envolver o madurar frutas, es fabuloso. A esta propuesta hay apostarle y voy a estar ahí para lo que me necesiten”. 


 -Ahora que ha decidido dejar su cargo como subdirector de EL MUNDO, ¿qué es lo más gratificante de su paso por este medio? 


“El calor humano que se respira allá, el colegaje y la amistad de toda la gente, tanto de las directivas como del personal de la rotativa. Eso me llena de emoción y gratitud con toda esa familia que es EL MUNDO”.   


-Durante su discurso de despedida, usted mencionó que ahora es tiempo de caminar sin afán. ¿Qué será de la vida de Arturo Giraldo? 


“Yo siempre he dicho que uno de la profesión que le ha permitido vivir modestamente y con dignidad, uno no se aleja. Las personas pasamos y las instituciones quedan, y esta que ayude a fundar ha sido lo mejor que me ha pasado”. 




Ejemplo para todos


Jorge Velásquez, profesor de Derecho de la Comunicación de la UPB


“Su profesionalismo y la capacidad de comprensión de los problemas y de la gente hacen de Arturo un ser humano insuperable. Es una persona con mucha trayectoria periodística y universitaria que le dieron un excelente perfil en la coordinación de los artículos de opinión y en la subdirección”. 


Iván Guzmán, colaborador de EL MUNDO:


“Don Arturo es un maestro y esta palabra implica generosidad, sabiduría y experiencia. Lo que le regaló a El Mundo en estos veinte años ayudó a dar el nuevo viraje de esta casa periodística hacia las instituciones educativas”. 


Evelio Ramírez Martínez


“Es un periodista de profesión y con una gran formación. Es una gran persona que hace las observaciones con una gran maestría. Hoy en día no es fácil encontrar a alguien que se dedique a trabajar con tanto entusiasmo como él”.