Columnistas

El desafío de hacer política
Autor: Evelio Ramírez Martínez
2 de Mayo de 2013


Cuando en el país, los enemigos agazapados de la paz hablan del fracaso del proceso que para lograr la misma, instaurara el presidente Santos, este comentarista inmediatamente recuerda el comentario aparecido en el diario “El Pais” de España


Cuando en el país,  los enemigos agazapados de la paz  hablan del fracaso del proceso  que para lograr la misma,  instaurara el presidente Santos, este comentarista inmediatamente recuerda el comentario aparecido en el diario “El Pais”  de España, en septiembre del 2012, escrito por el investigador Luis Fernando Medina con el título: “Colombia: el desafío de hacer política”. Allí, el analista considera que el fracaso del proceso de paz propiciado por el gobierno Pastrana fue catastrófico para las Farc, pues por una parte, el gobierno respondió fortaleciendo su ejército y, a la vez,  introdujo, con el apoyo norteamericano, el Plan Colombia.


Anota también el autor del comentario lo siguiente; “Pero las élites colombianas también han visto cómo los medios terminan por cobrar vida propia. La campaña contrainsurgente que se lanzó  desde mediados de los ochenta con base en grupos paramilitares, fruto de la alianza non sancta  entre terratenientes de zonas de conflicto, miembros del Ejército y narcotraficantes, se pensó permitiría acabar con la guerrilla, sin necesidad de ninguna concesión. Pero no solamente este camino no logró la derrota definitiva de la Farc,  sino que  terminó por cambiar el equilibrio de poder dentro del ‘establecimiento’. Los numerosos congresistas con nexos con grupos  paramilitares son solo la manifestación más visible de una estructura de poder político y económico en las provincias que compite con las elites tradicionales y que, ahora, comienza apenas a ver como se pone en peligro sus intereses”. 


Lo enunciado por el muy ilustre comentarista en su muy  magnífico artículo, muestra muy claramente como  el problema de la violencia, que hace tiempo azota al  país, tiene causas profundas, que no es posible erradicarlas con “paños de agua tibia”  como reza el adagio; sino con una reforma radical de la estructura económico social, vigente en el medio. Recordemos que el índice “Gini” que permite medir la desigualdad reinante en una comunidad tiene en Colombia uno de los más altos valores entre los países del continente y, lógicamente, entre los pueblos de la tierra. 


El desarrollo social y económico de Colombia se hizo de una manera  irracional, pues aquí se edificó el  plan de industrialización del país  sobre  una estructura agraria anacrónica y feudal, que a pesar de los  esfuerzos  realizados por los  gobiernos liberales  entre 1930y 1946  y más tarde por la administración del doctor Lleras Restrepo, sigue siendo un obstáculo insalvable para  el progreso del país.  


Por eso lograr la paz implica un cambio en la estructura de tenencia y uso de la tierra, tal como lo han recomendado desde hace tiempo entidades expertas en temas de desarrollo económico y social y fue ésta seguramente también, la razón por la cual en la Habana fue el primer tema a discutir.  Y si hablamos de La Habana, El comité escogido por el señor Presidente  para adelantar las gestiones de paz con los representantes de la guerrilla está constituido por personas de altos méritos académicos. El solo hecho de ser presidido el  mismo por un personaje de la talla intelectual y académica que ostenta Humberto de la Calle, es prenda de garantía del éxito de su gestión. 


¡Saludemos entonces  con emoción, el triunfo o a lograr por el país en este nuevo proceso de paz, el que,  permitiría  a los colombianos, por primera vez en la historia, vivir como hermanos, al ser hijos de una misma patria.