Columnistas

Una investigación vs un comunicado
Autor: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
30 de Abril de 2013


La palabra “tesis” proviene del griego thésis (establecimiento, proposición, colocación) y se considerada como el inicio de un texto argumentativo en el cual se realiza una afirmación cuya veracidad se sustenta en un argumento para ser demostrada


La palabra “tesis” proviene del griego thésis (establecimiento, proposición, colocación) y se considerada como el inicio de un texto argumentativo en el cual se realiza una afirmación cuya veracidad se sustenta en un argumento para ser demostrada o justificada de alguna manera.


En el año 2011 Juan Manuel Sánchez Londoño obtuvo su título de Magister en Toxicología en la Universidad Nacional de Colombia con su investigación intitulada “Evaluación de la de la concentración de mercurio en diversas marcas de atún enlatado comercializadas en la ciudad de Cartagena de Indias”, investigación que contó con la dirección del Ph.D. Jesús Tadeo Olivero Verbel , la cual se resume de la siguiente forma:  se tomaron 41 muestras de atún enlatado en agua de cuatro marcas comerciales (A, B, C, D) obtenidas en la ciudad de Cartagena y se evaluó la concentración de mercurio total (T-Hg) a través de un analizador de mercurio DMA 80, arrojando como resultados que el mercurio presente en el atún varió entre 0.09 y 2.59 partes por millón (ppm: medida que se  refiere a la cantidad de unidades de una  sustancia  que hay por cada millón de unidades del conjunto. Por ejemplo, en un millón de granos de arroz, si se pintara uno de negro, este grano representaría una parte por millón), siendo el atún de marca D el que presentó el mayor grado de contaminación con un valor promedio entre 1.35 ± 0.23 pm.


Por otra parte, el 34% de las muestras analizadas excedió el límite máximo de mercurio establecido por la legislación colombiana (1 ppm) y el 59% de las mismas sobrepasó los niveles recomendados por la OMS (0.5 ppm). Los resultados sugirieron que el consumo de atún enlatado en la ciudad en mención,  representa un riesgo moderado para la población en general en términos de exposición al mercurio. Sin embargo, los grupos vulnerables (niños, mujeres embarazadas, personas con problemas cardíacos y aquellas que buscan beneficios dietéticos y cardiovasculares) deben limitar su consumo, ya que el riesgo es elevado para estos grupos.   Cabe destacar que el investigador, y como se estila en este tipo de trabajos, ofrece sus agradecimientos a connotadas personas que laboran o laboraron en laboratorios reconocidos: Dra. Nancy Patiño Reyes, Laboratorio Distrital de Salud de Bogotá; Dra. Elizabeth Jiménez V., Laboratorio Nacional de Referencia. Invima;  Dra. Myriam Rivera, Laboratorio Físico-Químico Invima; Dr. Yesid García, Laboratorio Físico-Químico Invima. 


¿Y por qué hago énfasis en quién fue el director de esta importante investigación y sus debidos agradecimientos? por la sencilla razón de que el Invima,  muy tieso y muy majo, emitió el 24 de abril de este año un comunicado  informando  a la comunidad  de que no existe riesgo para la salud por el consumo de atún enlatado en Colombia y además señala: “el estudio piloto que se basó en un muestreo por conveniencia para observar el comportamiento de 41 muestras de atún, de cuatro 


marcas diferentes, encontradas en 12 supermercados locales. Las observaciones, conclusiones, análisis de laboratorio y recomendaciones formuladas son de entera responsabilidad del estudiante que adelantó dicho estudio y no se relacionan en absoluto con las actividades competencia del Invima” (sic). Y remata el comunicado: “Por lo anterior el Invima informa a la comunidad general que no existe riesgo para la salud, por el consumo de atún enlatado en Colombia (sic)


Entonces salta la duda: ¿la investigación del Sr. Sánchez Londoño no cumple con los estándares de una investigación?  ¿La información que se extrae de esta, es falsa? ¿El director de esta tesis y los participantes directos o indirectos en ella no son idóneos para tales efectos, siendo algunos de ellos técnicos activos del Invima? ¿Por qué no se han permitido conocer las marcas de atún analizadas y que sea el consumidor el que tome la decisión? 


De acuerdo con lo anterior, se vislumbra una nueva modalidad de la verdad en este país: esta no se ausculta en los recintos del saber y de la investigación, sino que se emite a través de comunicados sin sustento científico alguno.


¡Gana la casa!