Columnistas

Al Sr. Alcalde, respetuosamente (1)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
27 de Abril de 2013


1.- A mediados de 2012, por segunda vez se solicitaba en esta columna al se駉r alcalde An韇al Gaviria colocar un sem醘oro o ayuda similar entre la Villa Ol韒pica y la Unidad Deportiva Atanasio Girardot y hacia el Centro Comercial Obelisco


1.- A mediados de 2012, por segunda vez se solicitaba en esta columna al señor alcalde Aníbal Gaviria colocar un semáforo o ayuda similar entre la Villa Olímpica y la Unidad Deportiva Atanasio Girardot y hacia el Centro Comercial Obelisco, para prevenir posibles accidentes de usuarios hacia o desde esas direcciones. En la Villa, toman su alimentación los deportistas antioqueños de alto rendimiento y hacia la U. Deportiva se dirigen deportistas y usuarios al igual que al CC. Obelisco. Al Alcalde Alonso Salazar también se le hizo la misma solicitud por tres veces, pero fue en vano. Esta es la tercera vez que se la eleva al actual, la sexta en total. El riesgo para la vida e integridad de los deportistas y el resto es demasiado grande. En caso de accidentes, ¿habría lugar a demandas al Estado? ¿Acciones de repetición? ¿Contra quién? Respetuosamente, ¿y el encargado del asunto qué?


2.- Otra queja reiterada. En las calles y carreras que rodean la estación San Javier (Comuna 13) –sitio cariñosamente llamado su Zona Rosa, por la cantidad de población que utiliza sus locales comerciales y de servicios- sigue imperando la ley de la selva. Ni particulares ni servicio público respetan las normas de tránsito ni los semáforos, ni siquiera el ubicado frente a la estación del metro. Haya o no autoridades. Todo sigue igual o quizá peor. Cuando hay policía, parece que ésta no mirara nada o que lo hiciera hacia otro lado. ¿Respetuosamente, hasta cuándo, señor encargado? 


3.- El recorte del pico y placa –en tiempo y espacio- fue un acierto de esta alcaldía. Sigo con mi sugerencia: ¿sería posible recortar el de la mañana en un cuarto de hora, es decir que la restricción se extienda sólo hasta las 8:15 a. m, con las calles ya “vacías”? 


4.- La alta velocidad con la que circulan las motos principalmente, y otros vehículos particulares, y hasta oficiales, dentro de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot es la misma o peor y continúa poniendo en riesgo vida e integridad de los desprevenidos usuarios. Muchas veces se observa que son los mismos vigilantes de la institución –con sus uniformes- que llegan o salen de cumplir jornada laboral o personal de las empresas que surten las tiendas. También particulares. La Velocidad Máxima Permitida (VMP) dentro de la unidad es 10 Km/h pero esto es peor que letra muerta. Ni siquiera está manifiesta, en avisos, a excepción de dos, que repito, nadie cumple. Carros, y sobretodo motos, andan a su gusto, por donde les parece, sea o no vía o andén o zona verde. Todos los vericuetos de la unidad son pista para estos vehículos y no pasa nada. Nadie dice nada. Ningún encargado le pone el cascabel al gato. ¿Respetuosamente, quién responde por este abuso, señor alcalde? 


5.- Sobre VMP en la ciudad, a veces se tiene la impresión de que se actúa más por estandarización que por investigación de reales necesidades, explicable quizá ante la avalancha de vías: Ojalá se estudie qué vías podrían tener la VMP de 80 Km/h al igual que las dos paralelas que circundan el río Medellín. Esta situación podría estudiarse para la Avenida Guayabal, salida de la ciudad por Las Palmas y otras. 


6.- Fotomultas de semáforos: sería recomendable que se cobre sólo en aquellos donde clara y visiblemente desde lejos se observe el reloj que anuncia su cambio verde a amarillo y el titilante en verde que comienza. Es lo justo, para que los conductores no tengan que hacer sorpresivos frenazos que ponen en riesgo la integridad propia y la de quienes transitan detrás de cada vehículo. No habría ninguna excusa para el incumplimiento. Comienza el sistema del semáforo en verde titilante antes del amarillo. Es una refrescante medida creativa, sería recomendable adicionarla al reloj.


Nota.- Jubilosa jubilación para quien lidiara pacientemente con nuestras columnas en EL MUNDO, hasta ahora su subdirector, don Arturo Giraldo.