Columnistas

La importancia de eliminar la reelección presidencial
Autor: Horacio Serpa U
24 de Abril de 2013


Muchos debates y opiniones se presentaron a raíz del discurso del Presidente Santos, ante los Alcaldes, en Cartagena.


Muchos debates y opiniones se presentaron a raíz del discurso del Presidente Santos, ante los Alcaldes, en Cartagena. Sorprendió la propuesta del alargue del actual período presidencial por dos años, de la cual se desmontó bastante rápido. La verdad es que ni fue bien explicada, ni bien entendida. A estas horas ya forma parte del pasado. Vale la pena recordar que desde hace varias semanas Piedad Córdoba la viene comentando.


El período presidencial de seis años, sin reelección, es necesario estudiarlo a fondo. Para el futuro, desde luego. Fue propuesto y analizado en la Asamblea Nacional Constituyente de 1.991, en la que no hubo el consenso que permitiera su aprobación. Existe en Méjico, con buenos resultados. En otros países el período es de cinco años, también con éxito. Ojalá no se eche “en saco roto”.


Tampoco debe dejarse de lado el propósito de eliminar la reelección presidencial. A estas alturas ya se sabe que la reforma para instituirla fue una especie de atraco constitucional. Y también hay consciencia de los pocos buenos resultados que le trajo al país. Para que esperar más tiempo. Desde ahora se debe suprimir a partir de 2018, pues no es dable cambiar las reglas de juego a mitad del camino y el doctor Santos fue elegido por 4 años, con opción de reelección.


El Partido Liberal debe asumir la responsabilidad de presentar la reforma, para volver a lo dispuesto por la Constituyente. Entre otras cosas, sería una buena entrada al análisis del apoyo a la reelección del Presidente Santos. No hay que olvidar que el Partido Liberal viene de oponerse a la reelección presidencial, de lo cual no puede retractarse sin buenas razones. Las hay en cuanto que el doctor Santos adelanta un buen gobierno, con talante liberal, lo cual tendrá que definir en una consulta o en un futuro congreso de la colectividad. Y ante el partido ninguna presentación será mejor que la de eliminar el “articulito” que tantos problemas generó. 


Sería la oportunidad de modificar los períodos a los gobernantes y aún a las Corporaciones Públicas. Esta clase de reformas, claro está, exigen amplios consensos políticos. No puede ser por cuestiones de coyuntura sino por requerimientos democráticos y conveniencia nacional.


Muy importante es tener en cuenta que en época electoral no se deben hacer reformas al sistema político. Y que esta clase de modificaciones, como atrás quedó anotado, deben tener efectos hacia el futuro.


Se repitió hasta la saciedad que la reforma que introdujo la reelección presidencial no debía hacerse a partir del primer mandato del Presidente Uribe. Pero no se hizo caso y se sentó un pésimo precedente, que no debe volver a repetirse.


A propósito de estos temas es importante estudiar los antecedentes históricos. En la Constitución de Rionegro el período presidencial fue de dos años. En la Constitución de 1.886, se elevó a seis años. Y en la reforma de 1.910 se redujo a cuatro años. Interesante analizarlo.