Editorial

D韆 sin carro, 縴 sin moto?
22 de Abril de 2013


Adherimos gustosos, pero a馻dir韆mos que este d韆 se complementara con la restricci髇 al uso de motos, veh韈ulos que causan tantos da駉s ambientales y problemas de seguridad vial como los autom髒iles particulares.


Hoy se adelanta el Día sin carro, en cumplimiento del Acuerdo 21 de 2008 que compromete a Medellín para aportar a la celebración del Día de la Tierra, vinculando su sistema de movilidad pública con la reducción de las emisiones de gases tóxicos y ruido. En 2012, la prohibición a la circulación de automóviles particulares que transportaran menos de tres personas generó una reducción de 50 % en las emisiones dañinas para el aire que respiramos y que demuestran ser nefastas para la salud humana. Las autoridades aspiran a tener este año una caída de hasta el 70 % en esas emisiones.


La jornada de hoy también resulta pedagógica para ciudadanos que no conocen los beneficios del transporte público y masivo a su alcance y simultáneamente permite a las autoridades de tránsito medir la capacidad instalada de rutas, integración de servicios y manejo de tarifas, todo ello ideado para  promover el uso de los sistemas de transporte público y masivo, sobre todo hacia los más eficientes en lo ambiental: el metro, los metrocables y el metroplús. El ejercicio también permite detectar los vacíos en el sistema y por lo tanto se convierte en útil herramienta para ajustes y futuras adiciones o ampliaciones.


El día sin carro nace en una tradición internacional vinculada al interés por disminuir el impacto negativo de los combustibles fósiles en las ciudades, donde han reemplazado a la industria y la construcción como principales fuentes de contaminación. Hoy sigue siendo una conmemoración útil al propósito de mejorar la calidad de vida urbana, a la cual nosotros adherimos gustosos, pero añadiríamos que este día se complementara con la restricción al uso de motos, vehículos que causan tantos o más daños ambientales.


Y es que según un estudio de “Ciudad humana” para el Fondo de Prevención Vial, realizado en 2011, los incentivos tributarios y financieros a usuarios de motocicletas han hecho que su compra crezca en forma tan acelerada que para el año 2009 ya representaban el 49 % del parque automotor en el país. El 65 % de esas nuevas motos son adquiridas por ciudadanos que antes eran usuarios del transporte público y el 20 % por quienes eran usuarios de bicicletas. El menor costo en la movilización y la rapidez para transportarse son esgrimidas por vendedores y usuarios, sin tener muy en cuenta los grandes costos en vidas, salud, ambiente sano y movilidad para la ciudadanía. 


Los estudios realizados desde comienzos de los años 80, cuando llegó el uso masivo de motos, siguen confirmando que la mayor parte de los muertos y heridos en la vía son motociclistas. Durante el año 2011 en Medellín, por ejemplo, se registraron 133 muertos y 1.367 heridos en accidentes motociclísticos. En contraste, los pasajeros de bus muertos en accidentes de tránsito fueron nueve y los heridos fueron 268. Además, el 45 % de las 135 muertes de peatones registradas por Medicina Legal involucraron motos. 


Y las cifras tienden a aumentar en la medida en que aumentan las motos: a septiembre de 2012, en Colombia había 3’067.000 motocicletas, de las cuales 2`984.467 eran de uso particular. La mayor parte de estos vehículos circulan en las principales ciudades, pero sus matrículas se realizan en municipios vecinos a las capitales. De esa manera, mientras Medellín apenas tiene registradas 23.763 motos, en el Valle de Aburrá hay matriculadas en total 366.562, o sea una por cada nueve habitantes. En esta misma región, se calcula la existencia de unos 300.000 carros particulares, que aunque también aumentan progresivamente, no lo hacen al ritmo desenfrenado de las motos.


Confirmando esta tendencia, la Fundación Ciudad Humana y el Fondo de Prevención Vial sostienen que “variaciones como el crecimiento de la mortalidad en la vía están estrechamente relacionadas con el aumento del número de vehículos en la vía”.


Bienvenida entonces esta jornada de reflexión, no solo en cuanto a los impactos ambientales sino también sobre los problemas de seguridad vial, ante la proliferación de transportes privados en ciudades donde los sistemas masivos de transporte deberían ser la primera opción de todos sus habitantes.