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Venezuela: di醠ogo, 鷑ica salida
Autor: Juan Manuel Gal醤
20 de Abril de 2013


Colombia, despu閟 de las presidenciales, debe actuar con cautela y prudencia frente a su hermano pa韘 Venezuela.


Colombia, después de las presidenciales, debe actuar con cautela y prudencia frente a su hermano país Venezuela. Sin embargo,  también debe ser firme para salvaguardar la transparencia de los procesos democráticos y fortalecer la legitimidad del nuevo gobierno venezolano, promoviendo el diálogo gobierno oposición.


Decir que Venezuela es un país hermano, no es una figura retórica. En realidad, muchas cosas nos hacen pensar que compartimos el mismo ADN. En ambos países contamos con una cultura llanera, guajira, caribeña, andina y además, con un vínculo innegable de  más de 5 millones de colombo venezolanos  que generan una realidad poblacional muy importante para la integración de los dos países. También, sabemos que atravesamos por un proceso de paz que demandará alianzas fronterizas y estatales, por lo que le conviene a nuestro país una salida democrática y pacifista a la crisis venezolana.


Aunque estas razones llaman a la prudencia, no podemos dejar de actuar con firmeza en favor de la Democracia,  de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) y de sus garantías de  acceso a la información pública y de  transparencia en los procesos electorales. En estos temas, pareciera existir consenso entre los dos candidatos presidenciales de las pasadas elecciones quienes pidieron un reconteo de los votos obtenidos. Sin embargo, fue desafortunada la proclamación intempestiva y precipitada como Presidente, del candidato Maduro sin que este reconteo se hubiera dado.


Hoy, el llamado que hago como demócrata, como liberal, como colombiano y como hermano del pueblo venezolano es abrir canales de comunicación entre la oposición y el gobierno de Venezuela. Sé que no es fácil, que el ambiente es explosivo y que la amenaza de violencia es constante, sin embargo, es urgente establecer una hoja de ruta para salir de la crisis de legitimidad actual, de manera pacífica pero certera en la defensa de las garantías de la oposición. No creamos que Colombia está blindada frente a fenómenos de caudillismos o de erosión de partidos políticos. Recordemos que hasta hace muy poco, nuestra propia democracia se encontraba amenazada por el caudillismo que hoy toca a nuestros vecinos.