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Gastronomic Sofía
Sofía, gastronómica
Autor: Carmen Vásquez
13 de Abril de 2013


El fin de semana pasado ella fue la estrella en la ciudad que la vio nacer, brilló con luz propia. La emocionante celebración del Bicentenario de Barranquilla tocó su corazón después de cuatro años de haber estado en ella.



 

Encaje en color arena de mar, diseño de Roberto Cavalli.

Raúl Díaz Soto

 


El título hay que explicarlo. No es la autora de ningún libro de cocina. No dicta conferencias sobre el tema, ni colecciona recetas, ni sale en la televisión cocinando. Mejor dicho en materia de oficios culinarios no tiene ni idea. Ni la sartén, ni los calderos son sus trastos preferidos. Pero eso sí...puede hablar con propiedad sobre la cocina costeña porque se la saborea hasta el último grano, porque la ama, porque la disfruta y porque se la conoce al dedillo. Es tema preferido en su vida de mujer.


Nada más vanidoso que pretender yo que todavía tengo grabado en mi mente aquel comercial de Pepsi en el que ella coquetísima y sutilmente daba brinquitos sobre la arena caliente del mar, el sacarle aquí su historial de farándula. Lejos de mí.   La Sofía Vergara que viene en esta página es la Toty que nació en cuna de blanco lino, que se educó en el MaryMount, la sencilla y activa jovencita que un día tomó un vuelo y se fue a Bogotá y de allí mandó su mirada al país de las estrellas, al Hollywood que solo le da entrada a los de talento. Esto hace 20 años. Cosa que no ha sido fácil, pero su virtud de persistencia la ha puesto a figurar como nominada a los grandes premios. Con una fórmula maravillosa que nos explicó y es el no tomar las críticas negativas como algo personal. 


El caminar por las alfombras rojas con los suntuosos Cavalli, no le ha cambiado el temperamento de mujer costeña, sencilla, franca, elegante. Esto fue lo que más impactó a los más de 150 periodistas que en un recinto del tamaño de un tinto, en el Hotel Estelar, se apostaron con cámaras y grabadoras en la rueda de prensa en la que al entrar dijo de una:


“Qué pena que nos trajeron a este sitio tan chiquito. Hubiera sabido me hubiera quejado”.


Con esto nada más, el telón de las preguntas se abrió y a todas ellas con desparpajo de ñera legítima contestó. Cada una como quien abre el libro a su sinceridad.


¿Posaría desnuda?


“No, para Playboy no. Pero hoy en día en las películas uno no se desnuda del todo, muestra  la nalguita pero se deja el brassier. Pero yo a esta edad... ¡qué voy a mostrar”!


Lo que ella más valora y la tiene contenta, es la experiencia que puede tener con artistas de la talla de Woody Allen y de Sharon Stone, con quien está trabajando en estos momentos. De Woody dice que es divertidísimo y de la Stone que es una actriz total. Con el trabajo no se sueña nada, reconoce que todo ha sido una aventura, que no se soñó ser actriz, pero que cada cosa que hace la hace muy bien, con amor. No ha cambiado ni el “acento” barranquillero al hablar y esto no ha sido obstáculo en las series y películas que la han contratado.


Pero ni en las series, ni en su tierra cambia, es auténtica. Con ese acento y a tono de mezzosoprano, levantando la mano derecha en donde luce una tremenda esmeralda que es su amuleto, contesta al periodista que le preguntó qué opinaba que aquí no se oía hablar sino de una diva... ya saben a quién me refiero. La misma que dice que es diva.


“Yo no vine de tan lejos para hablar de Amparo Grisales”. Y punto en boca.


El cambio es a la dulzura y con serenidad explicó el tema de ser padres. Es cierto que con su novio Nick han hablado de tener un hijo. Su hijo Manolo ya tiene 21 años y Nick no tiene hijos. Pero no es un plan seguro. Y aquí con picardía femenina dice: 


“Estamos trabajando duro,  ya tengo 40 años y las cosas no pasan tan natural”.


Así es. Una respuesta sincera, para un tema serio que no es farandulero ni da pie para hacer show. Igual que su respuesta al preguntarle, cómo se cuida su figura desde esos 17 años en que hizo el comercial de Pepsi... para ella lo importante es no haber perdido la relación con sus amigos y su familia. Es más, le encantaría tener algo en Barranquilla, una casa o un apartamento para poder venir con más frecuencia. A la Barranquilla que la impresiona cada vez que viene y de la que Nick, su novio, se ha quedado fascinado diciendo que es divina. Él solo había oído hablar de Cartagena de la que todo el mundo le decía maravillas. Pero ahora otro es el cantar.


¿Y en donde está la Sofía gourmet?


Aquí está lo mejor. El mismo día que llegó, dice ella, se empacó su plato de ajiaco, cosa que la hizo levantar sin guayabo. Su encanto es poder comer todo lo que no puede comer en Estados Unidos, su arepa de huevo, las butifarras, el arroz con coco, los patacones y el chicharrón con pelos. ¿Con pelos? Sí con pelos y así se lo hizo comer a Nick, que no podía creer que esto comería.


Cada plato, cada sazón, cada aroma que sale de su cocina caribe, son para ella manjar de dioses. 


Sofía Vergara tiene una fortaleza y es su manera de ser.


Tiene unos valores que no negocia y es su sinceridad y sencillez.


Igual la Toty, igual Sofía, el país tiene en ella a una personalidad del cine y la televisión americana.