Editorial

La reconstrucción de Viva
12 de Abril de 2013


La entidad que fue una realidad y una esperanza de Antioquia merece que alcaldes, ciudadanos y empresarios la acompañen en su reto de reconstruir confianzas y retomar su rumbo.

 


Es verdaderamente amplio el panorama de grandes responsabilidades asumidas por la Empresa de Vivienda de Antioquia para el cuatrienio que corre. Entre ellas están las cumplidas con la entrega de viviendas a los beneficiarios de la primera etapa de la unidad residencial Gabriela White de Vélez, en Frontino, que habían perdido la esperanza de disfrutarlas; la de cincuenta viviendas inconclusas en Amalfi y la próxima conclusión del proyecto que se construye en Tapartó, Andes; también su corresponsabilidad con el programa de viviendas gratuitas del Gobierno Nacional en nuestro departamento.  La meta global asciende así a entregar 84.000 soluciones en programas de construcción, mejoramiento y legalización.


Al terminar 2007, la Empresa de Vivienda de Antioquia, creada el año 2001 por Ordenanza departamental, era una de las joyas  de la corona en el Departamento y la muestra contundente de que los gobiernos podían tener entidades  responsables, eficientes y razonables en su burocracia y sus costos, que asumieran directamente la gestión de proyectos de vivienda mediante fórmulas concertadas con los gobiernos municipales, las comunidades y el sector privado. Las 110.000 viviendas construidas, mejoradas o transformadas durante el gobierno de Antioquia un Hogar para la Vida, y el cuidadoso proceso de contratación y financiación de los proyectos, fueron motivo de orgullo regional y fundamento para que en Medellín y otras ciudades y departamentos se alentara el nacimiento de instituciones que recogían su experiencia.


Los proyectos no terminados en 2007 tenían financiación y cronogramas para su ejecución. Según un informe de la Contraloría de Antioquia publicado en 2009, del total de 33.654 viviendas nuevas cuya construcción inició en 2004, quedaban pendientes de entregar 7.159. Muchas de ellas permanecieron en ese estado durante el cuatrienio que concluyó el 31 de diciembre de 2011 y que dejó un panorama muy distinto.


Un reciente informe de la Contraloría General de la República, reproducido por medios de comunicación, puso en evidencia una realidad que ya la Contraloría General de Antioquia había denunciado tras una inspección de urgencia: En cuatro años, Viva había involucionado hacia una entidad desordenada, irresponsable en su contratación y politizada en su gestión, al punto de que los proyectos en ciudades no afectas al Gobierno Departamental fueron abandonados mientras los recursos con que habían sido financiados habían desaparecido.  Las cifras oficiales muestran cómo quedó Viva al concluir el pasado Gobierno: en Antioquia estaban en riesgo 16 proyectos de vivienda, 898 subsidios y recursos por $6.033 millones. Las cifras, sin embargo, son menores a las que reveló el Libro Blanco, según el cual, al finalizar el 2011 quedaron 53.476 unidades en construcción, mejoramiento o legalización inconclusas y sin que existieran condiciones financieras y contractuales para terminarlas.


Desde abril de 2012, cuando se anunciaron los resultados de una auditoría exprés según la cual se habrían presentado 21 irregularidades en la gestión de Vivienda de Antioquia durante el gobierno de Luis Alfredo Ramos, la Contraloría de Antioquia y la Contraloría General de la República no han vuelto a informar sobre los avances de investigaciones que se necesitan para esclarecer los hechos que hoy son indicios, para corregir errores y para sanear y sancionar las acciones que hayan puesto en riesgo los derechos ciudadanos, el patrimonio público y la confianza de los empresarios que habían logrado hacerse socios de los proyectos.


Recuperar a Viva como entidad modelo en la gestión eficiente de proyectos de vivienda porque se fundamenta en valores de legalidad, equidad y orden y construye mediante la concertación que vincula a los distintos actores en la Mesa de Vivienda, es uno de los mayores retos de su actual gerencia. La entidad que fue una realidad y una esperanza de Antioquia merece que alcaldes, ciudadanos y empresarios la acompañen en su reto de reconstruir confianzas y retomar su rumbo como gran gestora de metodologías de concertación con la comunidad en pro de las políticas de vivienda de interés social en el país.