Columnistas

Los cien a駉s de Albert Camus
Autor: Dario Ruiz G髆ez
8 de Abril de 2013


Se est醤 cumpliendo cien a駉s del nacimiento de Camus y su obra y su ejemplo cobran hoy m醩 vigencia que nunca.


Se están cumpliendo cien años del nacimiento de Camus y su obra y su ejemplo cobran hoy más vigencia que nunca. Camus surgió como la piedra en el zapato tanto para los intelectuales de su generación, en medio del horror del nazismo, del intento de Stalin de apoderarse de Europa para imponer la dictadura comunista, también para mi generación surgida en medio de las matanzas iniciadas en los años 48,  y que adquirió proporciones de holocausto hasta que Rojas Pinilla en 1953 trató de detenerla sin conseguirlo, lo que a medias logró el Frente Nacional. El descubrimiento de los gulags soviéticos donde se sacrificaron cuarenta millones de personas, la hambruna de Ucrania donde murieron ocho millones, la represión inaudita contra los intelectuales, las purgas en caricaturas de juicios como los de Moscú y Praga, llevaron a Camus, a Merleau Ponty a denunciar esta farsa mientras Sartre, el santón de la izquierda, pedía que se ocultaran esos crímenes ya que de ello podía “aprovecharse el imperialismo norteamericano”.


El revolucionario, señaló Camus, una vez triunfa la revolución, se transforma en un funcionario feroz, en un comisario sin compasión frente a los llamados  disidentes, mientras el rebelde como lo señala en su gran texto “El hombre rebelde” permanentemente estará revelándose contra los  dogmas políticos, siempre reivindicará la tarea de una inteligencia crítica contra los desafueros de un poder totalitario. ¿Qué hubiera sucedido con Europa si Francia hubiera caído en manos del Frente Popular estalinista? Pero los santones de la inteligencia progresista, aquellos que actuaban a nombre de la Historia y no de la verdad, lo tacharon de derechista y traidor a la causa obrera internacional sin darse cuenta de que estaban justificando el crimen como argumento disuasorio y como forma de gobierno tal como lo ilustrarán los totalitarismos comunistas desde Stalin a Pol Pot, a Castro, utilizando la guerra de guerrillas y el terrorismo tal como lo han hecho en Colombia. Novelas como “El extranjero”, obras de teatro como “El estado de sitio”, “Calígula”, “Los justos” ilustran magistralmente el aporte de este rebelde contra el conformismo de una izquierda pusilánime, contra el peligro de la mediocridad de la derecha.


Al igual que Ortega y Gasset, Camus reivindica la importancia de la columna periodística en la tarea de ventilar los sofismas, las tretas de los enemigos de la libertad, rehuyendo el facilismo de opinadores que reducen a chisme la vida política, a, anécdota, la realidad nacional. Camus enmarca desde la reflexión, el alcance de las ofensas  al ciudadano,  las complejas estrategias del mal al cual justifica ese coro de progresistas a la moda, la mediocridad cómplice de los teóricos de academia. ”El hombre no es solamente esclavo contra amo, sino, hombre contra el mundo del amo y del esclavo”. Camus habló del ser humano como un ser que desde la libertad busca afirmarse en la fraternidad y no ser un mero engranaje en una utopía para la cual el fin justifica los medios. Esto se hace claro cuando expresa su devoto amor a su madre,  analfabeta, que no logró darse cuenta de la importancia de su hijo, un amor por encima de esas causas que justifican colocar una bomba y matar unos niños.


La noción histórica de Europa se esfuma melancólicamente, como ese proyecto de unidad en la cultura que desde la razón se enfrenta a las tentaciones siempre agazapadas, por desgracia, de la barbarie, un proyecto que se construyó desde el diálogo y debió renovarse desde aquel elemento esencial para una vida en democracia que, Camus llamó, la conversación, una renuncia a la malicia, a los pactos solapados, para tratar de llegar mediante la sinceridad, a la verdad. Su único extremismo, se ha dicho, fue su amor a la verdad.