Columnistas

Construir destruyendo
Autor: Mariluz Uribe
8 de Abril de 2013


Est醤 tumbando y construyendo a grandes velocidades. La gente tiene que empacar a mil la vajillita y el cristal heredados que ya no se fabrican ni los anticuarios compran.


Están tumbando y construyendo a grandes velocidades. La gente tiene que empacar a mil la vajillita y el cristal heredados que ya no se fabrican ni los anticuarios compran. Enrollar tapetes, cortinas, ropa blanca, cuadros, adornos, chiros y chécheres. Creo que los constructores están pensando en plata pero no en comodidad. ¿Para qué plata si no hay vida ni salud para gastarla? Construcciones mod con escaleras, escalones de un espacio a otro, donde se cae el que no está mirando el suelo, donde las sillas de ruedas tiran al piso al que no va amarrado, vacila el del bastón y se enreda el del caminador.


La gente joven olvida que envejecerá y enfermará y que la más común causa de muerte, después de los accidentes de tráfico, son los accidentes caseros. Los jóvenes no han visto lo que la población adulta ha visto, por ejemplo: ¡bisnietos gateando escaleras abajo!


Estuve un tiempo en Dinamarca, donde no se tumba para construir. Está en la lista de los países más felices. Allí gobierno y hospitales tienen un servicio especial que adecúa las casas cuando hay enfermos o inválidos: pasamanos por todas partes, puntos de apoyo en la ducha y el W.C., escalones convertidos en rampas, etc.


No sé aquí qué harán con los viejos, los enfermos y... los niños.


Un psicólogo amigo que vive en Medellín en un edificio nuevo de concreto, me cuenta que en esa construcción se oyen los ruidos de todos los pisos, del 10 para arriba y del 10 para abajo,  no puede clavar un clavo, mover un mueble, dejar caer algo, poner música ni hacer una fiesta. ¡Ni pelear y supongo que ni hacer el amor! Los sonidos se multiplican. La temperatura se multiplica, si hace calor, se asa uno y ni se puede tocar una pared. Cuando hace frío se congela. Me contó que no podía clavar un clavo para colgar un cuadro, que todo había sido y era con taladro y para toda la vida. Cuando un vecino nuevo llegaba, e instalaba su mudanza, el ruido reventaba los oídos y había que salirse para la calle. Recordé que la fiesta de inauguración de su nuevo apartamento había sido en una terraza comunal. Ahora hay lugares comunales, algo frío emocional y físicamente, sin el toque personal del lugar propio, que viene de lo que se ha vivido y posee el calor humano, el interés y el trabajo que se han puesto en cada detalle.


Cuando salga la ley de (des) ordenamiento territorial todo edificio nuevo tendrá un 1er piso de apartamentos. de 40 mts. para estratos 1, 2 y 3,  a los que les cobraran servicios e impuestos de acuerdo con esos estratos, para que ¨desaparezca el concepto estrato¨. Empleadas de servicio que conozco dicen que nunca vivirían en un barrio de esas características donde ¨hasta un perejil¨ les costaría más. Sic. En algún país ya lo hicieron, y, les dieron esos metros a los amigos del gobierno.


Ojalá ya pase al olvido ese raro proyecto de tumbar para construir. Porque, mucha atención: El día que nos bombardeen caerá todo como pasó en Europa. Yo lo vi. Esperen. ¿Creen que no tenemos enemigos? ¿Y para donde irán las bombas norcoreanas? ¡O acaso un terremotico como los de Chile,  estamos en la misma cordillera!


Hay mucha tierra en Colombia. Cuando Juan Pablo II volaba sobre los Llanos dijo ¨aquí cabe mucha gente¨. Y requeteprohibió el condón. ¡Vamos a ver si ahora con los matrimonios del mismo sexo que aprobaba la iglesia en el siglo XII, se frena la reproducción! Aunque llore el Procurador que ahora ríe.


¡Y que tal Medellín ciudad innovadora! Con sus construcciones me pierdo en ella. Nueva York, innovadora, ja ja, no han cambiado las alfombras de los teatros desde que lo conocí en el 50. Estuve  hace poco con una amiga y se fracturó un pie en el hueco de una acera de la 5ª Avenida. Innovando. Mejor Tel Aviv.